miércoles, junio 20, 2007

Xavier Navaza, Ni esto es Itaca, ni Ulises vive aqui

jueves 21 de junio de 2007
POR XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
Ni esto es Ítaca, ni Ulises vive aquí
No fue el beso de Judas pero, tras la formación del nuevo gobierno local de A Coruña, Francisco Vázquez jamás volverá a ser el de antes. En aquella ocasión, 5 de octubre de 2006, Javier Losada ya comenzaba a ejercer como alcalde de la ciudad herculina y entre sus más emblemáticas y urgentes decisiones figuraba la entrega de la medalla de oro de la ciudad a su antecesor.
La fotografía es el acta iconográfica de aquella jornada y su factura tiene un cierto sabor clásico: trasladada al óleo por la mano de un ángel, podría colgar con sobria y enigmática dignidad en las vetustas paredes de la embajada de España en el Vaticano, donde don Paco vive uno de los sueños más barrocos de su larga y azarosa vida política y sentimental.
La próxima vez que entre en el palacio de María Pita y suba la escalinata que durante veintitrés años le contó, uno a uno, los pasos que conducían al poder... todo habrá cambiado tanto que, esta vez sí, podrá decir -como un día dijo su amigo Alfonso Guerra- que a la urbe que, desde 1983 hasta 2006, él gobernó con mayoría absoluta "no la conoce ni la madre que la parió".
Y no será un retorno heroico, con final feliz: A Coruña no es Ítaca y él tampoco se parece a Ulises, de regreso a casa, tensando el arco para expulsar a los invasores que cortejan a Penélope para hacerse con la suculenta herencia familiar.
Por el contrario, cuando él llegue de nuevo a María Pita, que lo hará un día de éstos, buena parte de los despachos de la corte municipal -que a menudo no son otra cosa que las alcobas del poder- estarán ocupados por sus viejos enemigos interiores del Benegá, encabezados por Henrique Tello: como si allí, durante su ausencia, se hubiese producido una rendición. Por suerte para Vázquez, la embajada española ante la Santa Sede le ofrece buenos motivos para divertirse y ejercitarse en el noble oficio del olvido.
De entrada, le ocupa la restauración de su nueva residencia, uno de los palacetes más nobles de la ciudad eterna, cuya fachada nadie ha tocado desde los años veinte y que ya está siendo remozada con el dinero que para la causa ha puesto Amancio Ortega, el poderoso señor del imperio Zara.
Por otra parte, la vida social que realiza en Roma le apasiona y le produce muchos motivos de satisfacción. Y después, qué quieren, están las cocinas de la embajada, que también se pondrán al día.
No sabemos de qué color es la agenda del embajador de España ante el Vaticano, pero estamos seguros de que algún día podrá escribir cosas parecidas a las que Manuel Fraga, un buen amigo suyo, anotaba al recordar sus tiempos de la legación diplomática española en Londres: "El día 15 inauguré mis almuerzos de prensa en la embajada. De dos o de tres en tres pasaron por ella, en almuerzos abiertos y francos, prácticamente todos los periodistas importantes de Londres, sobre todo en los sectores político, internacional y económico".
"El nivel es muy alto y los que llevan estas secciones son personas de gran calibre, autores de libros importantes, a menudo antiguos diplomáticos y militares", constataba. Poco después, el león de Vilalba añadía: "Tuve la satisfacción de que, pasado un año, ya nadie discutía que los almuerzos de prensa de la embajada de España eran los mejores y más interesantes de Londres".
Hasta la llegada de Fraga, jamás se había usado con tanta profusión el comedor de la embajada londinense, hasta el punto de que cronicones de la época (años 70) llegaron a contabilizar una media de diez almuerzos y cenas de carácter oficial a la semana, a veces precedidos de cócteles masivos que reunían hasta un millar de invitados. He ahí el horizonte de novedades que el destino le depara a Vázquez, tal vez para ayudarle a asumir la suave pero no por ello menos amarga pérdida de la mayoría absoluta que su sucesor cosechó el 27-M en A Coruña.
HABLA CLEMENTE
Un capote a Conde Roa
Algo parecido a lo que ha preocupado a Paco Vázquez en Roma es lo que en Lugo masculla el socialista Clemente López Orozco. A ambos se les hace cuesta arriba la idea de pasar por el aro de un gobierno de coalición con el Benegá. Don Clemente rechaza lo que denomina "modelo de Santiago" y reivindica el gobierno de la mayoría... aunque no sea absoluta. Lo cual es tanto como echarle un capote a Gerardo Conde Roa en Compostela y causa desazón en el sanedrín del PSdeG .
LORES VS. CASAL
Arriba el modelo Compostela
En las antípodas de Lugo se encuentra la ciudad del Lérez. Allí, el alcalde nacionalista, Miguel Anxo Fernández Lores, tiene verdaderas dificultades para ponerse de acuerdo con la socialista Teresa Casal y ésta, armada de paciencia, no está dispuesta a venderle barata la gobernabilidad: "No a cualquier precio". Aclarado, pues, que lo que Lores aprecia de Santiago no es el reparto establecido entre Pepe Bugallo y Néstor Rego, que otorga al BNG compostelano un valor añadido superior al que tuvo durante la pasada legislatura, el truco está en el calendario. El alcalde de Pontevedra establece un mes de tiempo para ponerse de acuerdo con Casal y ese plazo podría ampliarse si las cosas se tuercen más de lo previsto. En la capital de Galicia sucedió lo mismo hace cuatro años y, por unas cosas u otras, Bugallo y Rego no sellaron el pacto hasta pasados nueve meses desde la constitución de la Corporación. Fue un parto en toda regla. Doloroso .

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