LUIS POUSA
CELTAS SIN FILTRO
Un problema que son dos
Socialistas y nacionalistas tienen en Lugo un problema, que en realidad pueden ser dos si el enfrentamiento que mantienen José Orozco y Xosé Anxo Laxe en el plano municipal se traslada al ámbito de la Diputación, donde el candidato del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, necesita del voto favorable de los tres representantes del BNG para ser elegido presidente de la institución provincial. Advertencia que los nacionalistas no han tardado en hacerle llegar a los socialistas a través de los medios de comunicación, convertidos éstos en mensajeros de ida y vuelta entre dos partes negociadoras que no se entienden porque muy poco han hecho hasta ahora por entenderse.
La partida de ajedrez que Laxe ha pretendido imponerle a Orozco, teniendo como escenario mediático la sala de un hotel en vez del despacho del ayuntamiento lucense, difícilmente llegará a realizarse. En parte porque el alcalde no tiene el menor interés en concederle a su contrincante la oportunidad de jugar una partida, de la que sólo un resultado a él le favorece: ganarla. Perderla sería un fracaso que afectaría a su liderazgo social e institucional, y quedar en tablas sería darle alas a un equilibrio precario que tampoco le favorecería. Y en parte, porque el eje de la negociación se asienta sobre unos resultados electorales que si bien no son los de la anterior legislatura, en los que el PSdeG gobernó con mayoría absoluta, no ofrecen mucho juego al Bloque, salvo una impensable moción de censura, para forzar una salida ventajosa tensando la cuerda hasta el límite.
La correlación de fuerzas en número de concejales en el Ayuntamiento de Lugo es sensiblemente diferente a la de Santiago, al margen de que ambas ciudades registren el mismo número de habitantes: 12 PSdeG, 9 PPdeG y 4 BNG en el primer caso; 10 PSdeG, 11 PPdeG y 4 BNG en el segundo.
Datos de los que se desprenden dos conclusiones, al menos. Una, Orozco es el candidato más votado en su circunscripción electoral, cosa que no le ocurre a Bugallo en la suya; y dos, la relación de proporcionalidad entre los escaños obtenidos por los socialistas respecto a los nacionalistas es de 3 a 1 en Lugo y de 2,5 a 1 en Santiago.
El pacto de gobierno del Ayuntamiento compostelano no es el modelo válido para el lucense, desde la óptica socialista. Y, muy probablemente, de continuar insistiendo en ese modelo, los nacionalistas reafirmarán a Orozco en su preferencia de gobernar en solitario mediante acuerdos puntuales a una y otra banda, a tenerlos de incómodos socios.
El intento del BNG de trasladar esas discrepancias a la negociación por el reparto de poder en la Diputación provincial, a fin de robustecer su posición en el Ayuntamiento de Lugo, tampoco desprende mejores expectativas. Si se compara con los datos de la Diputación de A Coruña, en la que las organizaciones políticas ya gobiernan coaligadas, también la relación de proporcionalidad en escaños entre socialistas y nacionalistas es mayor en Lugo: casi el triple en ésta y el doble en aquélla, y, además, el PSdeG empata a 11 diputados con el PPdeG. Maximalismos aparte, el BNG no ignora lo que representa arrebatarle a los populares el feudo de la Diputación de Lugo.
Todo esto es verdad, pero también es verdad que Orozco adolece de falta de cintura para manejar la situación.
miércoles, junio 20, 2007
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