jueves 21 de junio de 2007
JAIME BARREIRO GIL. EX DECANO DE ECONÓMICAS USC
posdata
Adiós, Palestina, adiós
No entraré en sus razones, pero sean las que sean, estarán ustedes de acuerdo en que es muy triste que un palestino de honra y compostelano de otra tanta, por lo menos, don Ghaleb Jaber, se sienta obligado a pedir públicamente perdón por el "espectáculo", como él dice, que se nos ofrece estos días con los acontecimientos en Palestina. Es imposible no sentirse solicitado por su dolorido patriotismo. Especialmente para aquellos que hemos tenido como propia la causa del pueblo palestino. ¡Qué tremenda desilusión!
Ahora, entre las sajaduras ensangrentadas de la guerra civil, se nos escapa la esperanza -perdona Ghaleb por ello- de ver cercana la construcción de una patria palestina debidamente institucionalizada, como un Estado independiente en la comunidad internacional de las naciones. Aunque sólo sea porque semejante cosa requiere inexcusablemente una inquebrantable unidad política y popular. Esa es la única raíz de las patrias, no más. Pero en Palestina, ¿cuándo tardarán en cerrarse las heridas de la guerra civil? ¿Cuánto tardarán en darse otra vez las condiciones políticas y populares favorables a la unidad requerida? En España, amigo Ghaleb, que también se encizañó en una guerra fratricida, la espera fue muy larga. No se si el tiempo histórico de hoy puede dar tanto margen a Palestina.
Y además de en la falta de tiempo, también encontrará dificultades en la propia desestabilización política de su entorno, en la radicalización ideológica de los grupos religiosos y -lo diré con suma prudencia- en lo difícil que va a resultar a todos manejar con cuidado, sin interferencias interesadas, quiero decir, el delicado desequilibrio interior entre las grandes fracciones políticas palestinas. No debería producirse una división inercial de los apoyos internacionales o exteriores, unos para Al Fatah y otros para Hamas, que puedan tener el efecto de afirmar la división interna entre esos dos bandos, agravando si cuadra la propia guerra civil. Haciendo pagar otra vez al pueblo palestino la factura no sólo de sus propios errores sino también la de los ajenos.
Es probable que Palestina no pueda tener una paz duradera hasta que también la haya para el Oriente Próximo. Quizá. Por eso esta guerra, siendo un enfrentamiento civil, fratricida, no es estrictamente interna.
miércoles, junio 20, 2007
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