jueves, junio 07, 2007

Villacañas, Apuntaciones en torno a la letra del himno nacional

viernes 8 de junio de 2007
Apuntaciones en torno a la letra del himno nacional
Antonio Castro Villacañas
P ARECE ser que la Federación Española de Fútbol, por iniciativa de su presidente o a petición de varios jugadores seleccionados como internacionales, ha encargado a varios poetas de reconocido prestigio que le pongan letra al Himno Nacional español. Por lo visto, directivos y futbolistas están cansados, y hasta avergonzados, de que nuestros jugadores deban permanecer callados cuando antes de empezar el partido internacional de turno suenan en el campo correspondiente, y en primer o segundo lugar, las notas de la Marcha Real, porque es loable costumbre que cada equipo, junto con sus seguidores, cante del mejor modo posible el himno oficial de su patria para con ello dar comienzo al enfrentamiento deportivo de ambas selecciones. Periodistas, aficionados y autoridades se han dado prisa en aportar sus respectivas opiniones sobre el tema. Como en la vieja canción de "La Parrala", que de tan excepcional modo entonara Concha Piquer en el año 1940, "unos decían que sí y otros decían que no", pero el buen entendedor no ha necesitado profundizar en la polémica para darse cuenta de que son mayoría quienes quieren cantar y oir unas frases, unos versos, que digan mediante adecuadas palabras lo que de modo excepcional expresan a su manera las notas musicales de nuestro Himno Nacional: el amor a la unidad de convivencia histórica que integra día tras día, desde hace siglos, a las personas y los pueblos que constituyen España. Lo que nadie ha dicho, o por lo menos yo no se lo he leído u oído a nadie, es que no hace ninguna falta que la Federación Española de Fútbol, la Sociedad de Autores, la Academia de la Lengua, el Congreso de los Diputados, o el Sursum Corda, aprueben o den su visto bueno a ninguna letra, por la sencilla razón de que nuestro himno ya la tiene, y somos muchos millones los españoles que la hemos cantado a pleno pulmón hasta que la cobardía y la desidia de nuestros máximos dirigentes, unidas a su interesada y parcial visión del pasado inmediato, decidieron un mal día que ya no debía cantarse... De modo y manera que, casi al mismo tiempo que por decreto gubernativo, o algo por el estilo, se imponía a catalanes, vascos, andaluces, gallegos, murcianos, extremeños, canarios, asturianos, baleares, castellanos nuevos y viejos, riojanos, y cántabros el que cantaran con toda solemnidad letras y músicas tan respetables como exclusivas, se decretaba con nocturnidad y alevosía, a la chita callando y por lo bajini -es decir, de modo rastrero y bajo- que dejara de cantarse la letra que nuestro Himno Nacional tiene desde poco después de que Franco declarara el 27 de febrero de 1937, en su Decreto 227, que a partir de entonces debía tenerse como tal a la Marcha Real o Granadera traída -dicen- por Carlos III y enterrada por la República en 1931. Esta marcha, a pesar del concurso nacional convocado por Amadeo I en 1870 para elegir una letra adecuada a ella, nunca la ha tenido, pues ninguna de las 447 presentadas en aquella ocasión fué tenida como digna de su música. La I República respetó sus sones, y a partir de entonces no volvió a plantearse el problema de si debía o no ser cantada, pues la solemnidad de los actos en que se usaba -siempre para rendir los máximos honores a los Reyes de España, a la bandera nacional, o al Supremo Rey de Reyes- no permitía su uso por los particulares y sí exigía el fragor de los típicos instrumentos militares que le dan máxima categoría y le proporcionan considerables cuotas de atención y respeto. La II República no suprimió una letra que nunca existió, pero sí supuso la implantación oficial de un Himno Nacional en lugar de la Marcha Real. Un himno llamado "de Riego" en honor del general de ese apellido que tanta parte activa tuvo en las algaradas republicanas contra Fernando VII e Isabel II, y que tiene una cierta semejanza -en lo chapucero de su música y letra- con su contemporáneo y contrapuesto himno carlista llamado "Oriamendi". El himno de Riego lo aprendimos cuantos niños y niñas estudiamos en las Escuelas Nacionales españolas desde el otoño de 1931 a la primavera de 1936, pero no creo que ninguno de nosotros tenga buen recuerdo de él, salvo algunos particulares motivos de afecto, pues era ramplón y reiterativo. El auténtico himno republicano, antes y después del 14 de abril, fué "La Marsellesa", ese espléndido canto de guerra que compuso Gérard de l`Isle en torno a 1789 y la Revolución Francesa. En su idioma propio y en su versión española lo he cantado yo muchas veces en Europa -España y Francia- y en la América Usaca o Ibérica, siempre acompañado de personas unidas por similares inquietudes revolucionarias. Otro himno revolucionario y republicano fue, también antes y después del 14 de abril y el 18 de Julio, "La Internacional", excepcional canción introducida en España a finales del siglo XIX y popularizada a partir de 1918 entre quienes tomaban parte activa en la lucha obrera. Me enorgullezco de haber cantado yo también más de una vez "La Internacional", si bien con algunas reservas íntimas respecto de uno de sus versos, que dejaba pasar con los labios cerrados, en ciertos actos o momentos expresivos de comunitaria reivindicación social. Tengo para mí, y defiendo ante quien sea, que tanto "La Marsellesa" como "La Internacional" son los dos mejores o más bellos himnos de cuantos se cantan hoy por hoy a lo largo y a lo ancho de toda la Tierra. Ya lo eran, y arrastraban con sus sones por todas partes a miles y miles de partidarios, cuando José Antonio, a finales de 1935, tuvo la feliz idea de proporcionar a sus seguidores y camaradas un Himno, una Marcha o una Canción que habla de Amor, Esperanza, Servicio, Muerte, Paz, Victoria... El "Cara al Sol" se expandió por toda España en la primavera de 1936 como un veraz anuncio del posible triunfo de un Pueblo capaz de lograr y distribuir Patria, Justicia y Pan para todos sus componentes. Por eso desde entonces forma parte de la trilogía de grandes himnos revolucionarios y se canta y seguirá cantándose en muy diversas partes del mundo. Volviendo a !936 y a España, apenas iniciado el golpe o el Alzamiento se puso de manifiesto en ambos bandos la necesidad de atender el deseo popular de expresar con canciones el amplio haz de anhelos patrióticos y sociales que despertó el 18 de Julio. De hecho, "La Internacional" fué el himno popular de la República, como el "Cara al Sol" lo fué por voluntad general en la España que deseaba ser nueva. Las altas jerarquías militares componentes de la Junta de Defensa Nacional establecida en Burgos como gobierno de la parte de España en que había triunfado el alzamiento cívico y militar, sin embargo, tenían miras más clásicas y menos innovadoras. Por eso nunca vieron con buenos ojos el predominio que en su zona pronto alcanzaron los himnos, banderas, signos y cánticos de la Falange. Sin resolver el problema se lo entregaron a Franco con todos los poderes del Estado el 1 de octubre de 1936. La rivalidad entre los monárquicos alfonsinos y los carlistas, y la de unos y otros con los republicanos falangistas, dió lugar a que el 27 de febrero de 1937 se dispusiera la exhumación de la Marcha Granadera y su proclamación como Himno de todos los españoles. Un Himno Nacional sin letra, pero que desde el año citado se ha cantado con al menos -que yo conozca- tres versiones: una, original del Hermano Miguel Antonio, de escasas cualidades poéticas; otra, propia de Eduardo Marquina, que en realidad es un canto a la bandera; y otra, última y posterior, creada por José María Pemán con evidentes influencias falangistas, que durante muchos años fué la elegida y usada en numerosos actos de muy diversas instituciones juveniles, cívicas o militares, por lo que estaba bastante en uso y dominio popular cuando la cobarde gilipollez de la monarquía ucedista y su miserable política de rebajas y entregas decidió prescindir de cualquier acto popular de homenaje a los símbolos nacionales. Por eso no tiene letra nuestro Himno Nacional. Mejor dicho, por eso no se canta, ya que letra sí tiene. Una letra breve, espléndida, que no puede ofender a ningún español de buena fe y recta conciencia democrática. Una letra que es ésta: "¡Viva España! / Alzad los brazos, hijos / del pueblo español / que vuelve a resurgir... / ¡Gloria / a la Patria / que supo / seguir / sobre el azul del mar / el caminar del sol... ¡Triunfa España! / los yunques y las ruedas / canten al compás / un nuevo himno de fe... / Juntos / con ellos / cantemos /de pie / la vida nueva y fuerte / de trabajo y paz." Una letra, como se ve, que puede cantar cualquier español, desde el rey al último mendigo, siempre que tenga la voz firme, clara la garganta, el corazón en su sitio y el culo limpio. Requisitos que les faltan a cuantos decidieron dejar de cantarla e impedir que en lo sucesivo la cantase nadie.

No hay comentarios: