viernes 8 de junio de 2007
Ave y aviones
Vasco Lourinho (Portugal)
V IVIR en Portugal y acompañar de cerca la realidad política portuguesa es como estar en el País de las Maravillas. Portugal es una nación calma, de “blandas costumbres”, decía Salazar, donde la violencia tiene niveles muy bajos y los políticos son aín más cantamañanas que en España, que ya es difícil. Hace unos años, ventajas de ser viejo y periodista, cuando el socialista Felipe González tomó la decisión de llevar el AVE a Sevilla, habló a sus colegas portugueses de su mega proyecto. Hemos de reconocer que, por esas fechas, el AVE a Sevilla tenía todo la pinta de una pirámide para el Faraón Socialista. Pero los portugueses, que son muy suyos sobre todo cuando se trata de España, contestaron que eso de unirse a los malvados castellanos por Brazastortas, nada aunque fuera con dinero comunitario, que por ese entonces llegaba a chorros a la Península Ibérica. Pero, ni por esas. Los portugueses, insisto, son muy suyos y si necesario fuera cambiarían la geografía con tal de ignorar a los vecinos. Pasaron los años y el paciente país hermano fue informando a Portugal de sus proyectos ferroviarios. Y vino la alta velocidad a Badajoz. Y ahí, amigos, las cosas cambiaron. Era un tren que no iba de Madrid a Sevilla, por el interior de Castilla. Era un tren que venia de la capital castellana a la mismísima frontera del Guadiana. Hasta ahí podíamos llegar… Y el pequeño Guterres dijo que nada ... ¿quienes eran ellos – malvados castellanos - para imponer un tren de alta velocidad de Lisboa a Paris pasando por Badajoz y Madrid? De eso nada… Y como son muy suyos, como viven en el país de las maravillas, soltaron a bombo a platillo, aplaudidos por los queridos colegas periodistas portugueses que también hay que echarles de comer aparte – que Portugal – léase Gobierno socialista de Antonio Guterres - tenia sus propios planes para el alta velocidad portuguesa. Y sin más, proclamaron que iban a llenar Portugal de líneas de alta velocidad. ¿Se acuerdan de cuando la propaganda salazarista decía al mundo que “Portugal não é um país pequeno” ? Pués mas de lo mismo. Y empezaron los sueños, las divagaciones y los delirios… Las promesas, el cuento de la lechera, con líneas que iban de Oporto a Tuy. Otra de Oporto a Lisboa. De Lisboa a Faro. De Faro a Huelva para enlazar con el AVE de Sevilla, y otra línea que pasaría por Castelo Branco y por San Martin de Trevejo, junto a la casa de mi amigo don Manuel G. de Ojesto y de la Válgoma, que para eso es católico y sentimental y tiene sus recuerdos frente a Monfortinho. Y como los portugueses son muy suyos, dijeron a los malvados españoles que debían paralizar las obras del alta velocidad a Badajoz – Ahí de ti España si te mueves - para que la nueva vía pasase mas a norte de lo que estaba previsto. Todo ello acompañado por una intensa campaña de prensa en contra de España. Tan en contra que alguien significativo en la política aérea, el entonces director de la AENA portuguesa, dijo que los españoles pretendían con el AVE a Badajoz potenciar el aeropuerto de Talavera la Real, una base aérea de uso civil cerca de la frontera para llevar después los pasajeros en tren hasta Madrid. Con esta delirante opinión, el técnico de aviación civil decía que los españoles querían acabar con el aeropuerto de Lisboa. Después del delirio, llegó la dura realidad. Alguien dijo cuanto costaba un kilómetro de AVE. Alguien con buen corazón explicó a los colegas portugueses que había que hacer otro puente sobre el Tajo y que, al contrario de lo que ellos preconizaban, la alta velocidad no podía usar las vías de un tren de cercanías por debajo del Puente 25 de Abril, antes Puente Salazar. Pero un día, a propuesta de Madrid, los dos gobiernos peninsulares celebraron una cumbre secreta en Badajoz. Iban a solucionar lo del tren. Los portugueses escucharon con asombro que los españoles se ratificaban en su proyecto: el tren iba, en efecto, a unir Madrid e Badajoz. Pero proponían una novedad: cuando los portugueses decidiesen por donde iba a pasar su tren, los españoles harían un enlace a Badajoz, a Cáceres o donde hiciera falta.. Al fin, se callaron. Se dieron cuenta de que el AVE era una cosa seria y optaron por acepar que la línea más corta entre Lisboa y Madrid pasa por Badajoz. Pero, que se sepa, hasta ahora no empezaron los más mínimos estudios técnicos sobre el proyecto en la parte portuguesa. Hoy, ya nadie habla del tren de alta velocidad. Está casi en el olvido y para hacer el recorrido entre Lisboa y Oporto – 300 km- son necesarias tres horitas y media. Y entre Oporto y Faro – 550 km – son también casi seis horitas de nada. Sin embargo, de repente alguien dijo que el aeropuerto de Lisboa no podía ser menor que el de Madrid. Que los españoles habían ampliado. Y ellos no eran menos. Y, a preparar un aeropuerto nuevo. Nada de ampliar el veterano aeropuerto de Portela, en pleno centro de la ciudad. El Alcalde João Soares, hijo del ínclito Mario Soares, decía que el actual emplazamiento es una delicia pues permitía al Presidente de la República ir a Paris por la mañana y regresar para comer en Lisboa. Mejores argumentos son difíciles de encontrar. Hace unos años, cuando los socialdemócratas estaban en el poder, pensaron en Ota, una pequeña población al norte de Lisboa, a unos 40 km. Y comenzó la polémica. Unos dicen que si, otros que debe ser en la orilla sur del Tajo. El ministro de Obras Públicas alucinó y sin encomendarse ni a Dios ni al diablo dijo que la orilla sur del Tajo es un desierto donde no hay población, ni hospitales, ni escuelas, ni hoteles, ni carreteras ni industrias … El sur de levantó en armas contra el ministro y le llamó camello de un desierto donde está una de las mayores concentraciones industriales de Portugal y donde está en marcha un proyecto turístico que va a sustituir el saturado y carísimo Algarve, que ahora para agradar a ingleses, se pasa a llamar ALLgarve… El partido socialista portugués, vete tu a descubrir porqué, se unió como una piña en torno al proyecto de Ota y el presidente de los socialistas llegó al extremo de decir que esta ubicación era mejor en previsión de que alguna organización terrorista ponga una bomba en el puente 25 de Abril, antes Puente Salazar. Y en estas estamos. Los ecologistas están a punto de decantarse. Y en Portugal los ecologistas tienen influencia. Aunque en su fuero interno ellos quieran la ampliación del actual aeropuerto a costa de los terrenos de una base militar que tuvo sus días de gloria en los tiempos del Imperio. Y claro todos saben que los terrenos del actual aeropuerto internacional, en pleno centro de Lisboa, ya debe haber despertado la gula a los grandes especuladores inmobiliarios de media Europa. Contentos están los taxistas de Lisboa, entre los más golfos de Europa. Hasta ahora eran diez o quince euritos. Pero con el aeropuerto a 40 km, con atascos habituales en la entrada y en la salida de la ciudad, no pueden ocultar sus intenciones. Pero, la oposición, de derecha y de izquierda, la misma que ya había olvidado el AVE por todo Portugal, que después se había limitado al AVE a Badajoz, los mismos que confundían Talavera la Real, en Badajoz, Talavera de la Reina en Toledo y Campo Real en Madrid, ahora apuntan sus baterías contra la ubicación de Ota. Eso sí, de vez en cuando preguntan cuanto va a costar el nuevo aeropuerto. Y cuanto costaría la ampliación del actual. Y a veces, tímidamente, algún periodista económico – que no quiere decir que sea un colega barato- tímidamente, levanta el dedo, apunta al cielo y dice… - Con perdón…si estamos cerrando hospitales, centros de saludad, maternidades – aquí los niños nacen en las ambulancias a más de cien por hora en autovías o van a nacer a España – cuando estamos cerrando escuelas, las fuerzas de seguridad no tienen dinero para la gasolina y los tribunales no tienen presupuesto para pagar a los funcionarios, ¿cómo es que tenemos dinero para otro aeropuerto? Y a lo mejor, lo quieren tan grande como el de Madrid….
jueves, junio 07, 2007
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