jueves 7 de junio de 2007
La M-30 definitoria del ‘intramuros’ de MadridY II. ¿Un coste razonable en comparación con los beneficios? Ramón Tamames
Catedrático de Estructura Económica (UAM)Catedrático Jean Monnet de la UE
Veíamos la semana pasada, en este mismo espacio de ESTRELLA DIGITAL, la primera parte de un extracto del artículo sobre M-30 que preparé para un libro colectivo sobre esa vía perimetral de Madrid que tiene en curso de edición Turner. Ahora, y como continuación de lo ya examinado en la entrega anterior sobre costes y beneficios de la M-30 para los madrileños, pasamos a referirnos a las emisiones de gases de efecto invernadero (CO2 y otros), que con el aumento en la capacidad de la vía y la mejora en la fluidez del tráfico podrán reducirse, al ser menores las retenciones de vehículos, con la lógica disminución del consumo de combustibles. Una contribución neta al futuro cumplimiento de los objetivos del Protocolo de Kioto, en términos de emisiones de gases de invernadero (EGI), que ciertamente todavía no son computables, al estar aún sin considerar el parque automovilístico en dicho Protocolo. Pero que sí entrarán en la contabilidad del sistema en la ya prevista prórroga del mismo a partir del 2012.
Por lo demás, el nuevo régimen de velocidades y marchas que permitirá la remodelación de la vía, y también comportará una cierta caída de las necesidades de carburantes, derivándose de ello una contracción adicional de las EGI, así como de una serie de partículas dañinas para la salud.
Habrá otros beneficios ambientales difícilmente cifrables económicamente, pero sí decisivos para la calidad de vida, entre los cuales cabe señalar los tres que figuran a continuación:
Mayor pureza y transparencia de las aguas del río al desviarse una serie de vertidos al cauce.
Restauración de las márgenes fluviales, con espacios verdes y de ocio, incluyéndose un Parque Lineal del Manzanares.
Conexión de las zonas verdes propias del proyecto con las contiguas al trazado de la vía (Jardín del Moro, etc.).
El resumen de la evaluación socio-económica del programa de actuaciones sobre la M-30, considerando solamente los impactos susceptibles de valoración monetaria efectiva, cabe apreciarlo en el cuadro siguiente, en millones de euros a lo largo de treinta años.
Variables consideradas
Valor actual de beneficios
Ahorro tiempo de viajes
3.915
Menor accidentalidad
770
Más bajos costes de funcionamiento
117
Reducción de ruido
197
Menor efecto barrera
259
Reducción de emisiones de CO2 y otros gases de invernadero
152
TOTAL
5.410
Una vez apreciado lo positivo del balance coste-beneficio, siendo esa cifra final de 5.410 millones, mayor que el gasto de la obra con impuestos (4.248,7 millones de euros), cabe hacer un cálculo macroeconómico sobre lo que supondrá la financiación de remodelar la M-30:
PIB de España según presupuestos generales del Estado para 2007: un billón de euros.
PIB de la Comunidad de Madrid (beneficiaria global del proyecto): 19% de España = 190.000 millones de euros.
Coste del proyecto con impuestos: los ya mentados 4.248,7 millones en actualización al 2004. Que con los intereses de 30 años, a un promedio del 4,5% (calculable en unos 2.867 millones) supondría un total de 7.116,5 millones.
La cifra de 7.116,5 a dividir por 30 años de vida técnica de la obra (que en realidad tendrá una duración mucho mayor), arrojaría, grosso modo, un coste anual de 237,2 millones de euros/año.
Ese coste anual de 237,2 millones de euros significaría, sobre el PIB 2007 de Madrid, un 0,12%; un peso anual que parece soportable.
La carga del promedio de 237,2 millones de euros/año sobre el presupuesto de gastos del Ayuntamiento (tomamos los del 2007, por un montante de 5.752 millones de euros), supondría el 4,12%. Cifra que resulta preocupante para algunos, que se preguntan si, manteniéndose las tendencias presupuestarias actuales, no resultará excesiva. Al tiempo que se suscita el interrogante de si han de ser sólo los madrileños quienes deben pagar una obra de la que se beneficiarán, de una manera u otra, los diez millones de visitantes que recibe la capital. Aparte de otras externalidades para el resto de España por el factor redistribución de tráfico del anillo de la M-30.
En resumen, el coste de la operación M-30 parece soportable en términos de PIB y a efectos de financiación, y las ventajas que ofrece, incluso podrían ser superiores a lo previsto. Pero el coste para los madrileños es muy considerable, y sólo el tiempo nos dirá si toda la operación merecía la pena. En principio, y como hemos ido apreciando, las previsiones favorecen un pronunciamiento más bien optimista y los votantes, el 27 de mayo, ya se han pronunciado mayoritariamente en esa dirección.
miércoles, junio 06, 2007
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