jueves, junio 07, 2007

Primo Gonzalez, Dos despedidas

viernes 8 de junio de 2007
Dos despedidas Primo González

Más de 20 años ha permanecido José María Cuevas al frente de la patronal CEOE, una organización empresarial que él mismo contribuyó a diseñar desde sus cimientos en los primeros días de la Transición, allá por el año 1976, cuando lo que hoy es la CEOE no era más que una especie de servicio de estudios creado al margen del sindicato vertical con vistas a participar en una nueva etapa de la vida española, que estaba por entonces a punto de empezar a rodar. Por aquellos mismos días, un combativo economista, maestro de varias generaciones de titulados en este complejo arte que es la Economía, Enrique Fuentes Quintana, redoblaba sus esfuerzos para convencer a todas las fuerzas políticas y sociales de la necesidad de poner orden en una economía que el último tramo del franquismo había dejado malparada.
Ha querido la casualidad que ambos personajes hayan coincidido en un mismo día 6 de junio para hacer su despedida. El abandono voluntario de José María Cuevas de la presidencia de la patronal y el traslado del testigo a un empresario que para muchos es más una incógnita que una promesa ha coincidido con la noticia del fallecimiento de Enrique Fuentes Quintana, del que algunos han dicho en las últimas horas que ha sido el economista más importante de la segunda mitad del pasado siglo. Quizás no se trate de ninguna exageración.
En todo caso, Cuevas y Fuentes Quintana forman ya parte de la Historia económica española, uno como fundador y gestor de la organización patronal que tan decisivas aportaciones ha realizado a la institucionalización de la vida económica y política, el otro como autor de una de las operaciones políticas y económicas más importantes de la Transición, el Pacto de la Moncloa, acuerdo entre empresarios, sindicatos y políticos que ha hecho escuela en muchos rincones del Planeta a pesar de haber sido objeto de numerosas críticas de algunos detractores. Pero, por encima de todo, fue un acuerdo que marcó un antes y un después en la historia de la economía española, cuya modernización posterior quizás sería imposible de entender sin los efectos que provocó aquel acuerdo en el que todos renunciaron a algo, algunos a mucho, para permitir que la Transición no sólo fuera una pieza política sino también un éxito en lo económico.
Cuevas y Fuentes Quintana son posiblemente los dos personajes clave de mayor relieve en aquellos acuerdos, que el tiempo y el propio empeño de ambos se encargó de reeditar en numerosas ocasiones hasta nuestros días. Más, como es lógico, en el caso de Cuevas, que se ha mantenido al frente de la patronal durante los años transcurridos desde entonces, mientras Fuentes Quintana, por razones de edad, ha ido diluyendo su presencia en el mundo académico y en el de la investigación económica. Aún hoy resultaría difícil entender el éxito cotidiano de la actividad económica, rebajada de tensiones, sin valorar el alcance del espíritu de los Pactos de la Moncloa, en donde la palabra consenso, bautizada por aquellos días e incorporada después al imprescindible diccionario cotidiano, adquirió su máxima expresión, que aún perdura como herramienta insoslayable. A casi nadie le ha parecido sorprendente que los máximos dirigentes sindicales hayan estado presentes en el acto de despedida de Cuevas como presidente de la patronal. Su estilo ha marcado la historia de las relaciones sociales en España.
De todas las cosas que se pueden decir a favor de Enrique Fuentes Quintana hay probablemente una que adquiere un perfil especial, su condición de publicista, de divulgador de la economía, de periodista en permanente función divulgadora. Fuentes Quintana está detrás de la mayor parte de las publicaciones económicas de análisis e investigación que hoy se editan en España, desde Información Comercial Española hasta los Papeles de Economía Española, pasando por Hacienda Tributaria y otras más de menor divulgación. En todas ellas es posible encontrar, además, largos y prolijos textos del profesor de Hacienda Pública. Somos millones los españoles que hemos aprendido algo de economía de la mano de Fuentes Quintana. Por ello, su desaparición la sentimos como la ausencia de un maestro, que para algunos fue, además, amigo.

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