jueves, junio 21, 2007

Luis Pousa, Dad paso a la inteligencia

viernes 22 de junio de 2007
LUIS POUSA
CELTAS SIN FILTRO
Dad paso a la inteligencia
Buena la están montando los patrones de la Fundación para a Sociedade do Coñecemento: Honorato López Isla, Javier Riera Nieves y Manuel Jove Capellán. Y no tanto porque acaricien la idea de evaluar la posibilidad de que Galicia se dote de un satélite de telecomunicaciones propio, que ya es mucho y además llamativo e ilusionante, como que en ese club selecto confluyan mentes pensantes capaces de provocar tormentas de ideas y, lo que es más práctico, plasmarlas en proyectos concretos.
En todo caso, es verdad, como dice López Isla, que "necesitamos infraestructuras para romper la brecha digital".
Pero antes de continuar permítasenos una digresión. El controvertido filósofo esloveno Slavoj Zizek, seguidor de Lacan, elevado en los Estados Unidos a figura de culto por sus trabajos políticamente incorrectos, sostiene en otro orden de cosas que, en términos de psicoanálisis lacaniano, existen aspectos de la naturaleza física del mundo que no alcanzamos a comprender, lo que provoca en nosotros una brecha, y esa brecha "separa aquello sobre lo que creemos fantasear y aquello que constituye el auténtico objeto de nuestra fantasía".
Lo cual, mira por dónde, viene a avalar la idoneidad de la propuesta intelectual que hace don Honorato, condensada en un frase suya redonda: "Las ideas tienen que ser grandiosas".
Zizek, por ejemplo, está en la idea, por cierto discutida desde posiciones ecologistas, de que lejos de estar obsoleta "la teoría psicoanalítica de la libertad humana desempeñará en el siglo XXI un papel crucial en la unificación de las ciencias naturales y el concepto de libertad humana".
Digresiones aparte, aunque éstas ayuden a reforzar el contraste sobre la multiplicidad de debates que están aflorando en la era del conocimiento, el lado más pragmático de la confluencia de la ciencia y la tecnología en la economía gallega y, por ende, en la actividad empresarial, está en el convencimiento de que la mejor manera de garantizar el crecimiento sostenible y afrontar las presiones de la competitividad -inherentes a las transformaciones en los procesos productivos y en los productos que comparten las innovaciones técnicas en informática y comunicaciones-, es superar la brecha tecnológica y económica de Galicia respecto a las zonas más avanzadas de Europa.
El desarrollo tecnológico es, por otra parte, una necesidad para generar empleo y, sobre todo, para generar empleo de calidad. Cuyos destinatarios serían todos esos jóvenes que se están formando en las universidades y centros de enseñanza superior.
Nadie duda ya, y quien todavía lo dude tiene un problema muy serio por resolver, que la ciencia y la tecnología son dos de los principales sustentos del nuevo paradigma económico. Paradigma en el que entran en consideración cuestiones como el respeto al medio ambiente y el uso eficiente de la energía, tan ligado éste a las nuevas tecnologías de la sociedad de la información como a los nuevos valores y pautas culturales.
En definitiva, esa confluencia de buenas cabezas en fines empresariales compartibles es, quizá, la mejor expresión de que Galicia se prepara para dar la batalla de la sociedad del conocimiento.
Dad paso la inteligencia, estúpidos.

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