jueves, junio 21, 2007

Xavier Navaza, Los arcanos de la mina de Serrabal

viernes 22 de junio de 2007
POR XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
Los arcanos de la mina de Serrabal
El premier galaico confía en que la mina de Serrabal no se convierta en una pesadilla para su Gabinete. Dado que se ha demostrado, dice Emilio Pérez Touriño, que el proyecto del AVE a su paso por Vedra y Boqueixón apenas afecta a los yacimientos y, por tanto, no corren peligro los empleos de los trabajadores de Ramsa y Ferroatlántica... que den comienzo las obras de inmediato.
Ojalá le oigan los hados que velan el sueño del inquilino de La Moncloa.
Lo malo de este endiablado asunto es que nos hallamos, una vez más, ante un verdadero problema de credibilidad. ¿Estamos ante la última y definitiva palabra de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez? ¿Va a misa todo cuanto nos ha dicho estos días Antonio González, presidente del departamento Administrador de Infraestructuras Ferroviarias? ¿O por el contrario hemos de sufrir todavía algún nuevo quiebro por parte de la Administración central?
A las familias de los trabajadores del complejo minero se les hacen los dedos huéspedes cada vez que alguien les menciona a la ministra Maleny y sus tretas sobre la alta velocidad ferroviaria en nuestra tierra. Sí, claro: de pronto tenemos varios informes sobre la mesa y de sus contenidos se deduce que el AVE y Serrabal son perfectamente compatibles, que están hechos tal para cual y que no es preciso cambiar ni una coma en el diseño original. Pero aun así... no acaban de fiarse.
Si lo sabrá Suso Seixo, secretario general de la Confederación Intersindical (CIG), a quien, a estas alturas de la película, le viene como anillo al dedo un poco de sensación en las calles de Compostela. Y para eso no hay nada mejor que una marea de humanidad embravecida sobre el asfalto, familias enteras vindicando un cambio en el trazado del velocísimo tren del futuro sobre la comarca. A Seixo le sentaron ante un destacamento de dignidades políticas y académicas y durante tres horas, como quien es sometido al tercer grado, fue informado y bombardeado con cifras de enjundia incontestable: que un estudio de la Universidad de Oviedo, realizado durante cinco años por especialistas de su prestigiosa Facultad de Geología, limita al 10 por ciento las pérdidas que sufrirían los yacimientos de Serrabal si el AVE sigue adelante según el curso decidido originalmente. En cualquier caso, los daños no irían más allá de 1,4 millones de toneladas de cuarzo.
Allí estaban los conselleiros de Industria, Fernando Blanco; Traballo, Ricardo Varela; y Política Territorial, María José Caride, acompañados por ingenieros de la citada Universidad de Oviedo, además de otros de las tres universidades de Galicia y de la Politécnica de Madrid. Con ellos, el presidente de Adif, impulsor del estudio. Seixo se enteró -por si no abundase con aquella lluvia de datos- de que un informe de cubicación realizado por Ramsa, la empresa que explota la mina bajo la dirección de su propietario, Juan Miguel Villar Mir, incluso rebaja las pérdidas potenciales a algo menos de un millón de toneladas de cuarzo. O sea, una filfa, que no pondría en tela de juicio ni un solo puesto de trabajo en Serrabal. Pues ni con ésas: el secretario general de la Confederación se ha sacado de la manga una cifra superior: si el AVE pasa por allí, se perderán, dijo, 140 millones de toneladas de cuarzo de altísima calidad. Y nadie ha tenido arrestos para desmentir urbi et orbi su farol.
LAS PUERTAS DEL CAMPO
Joan Clos y el peaje del aire
Co espíritu seráfico, Emilio Pérez Touriño nos sugiere que tal vez hayamos interpretado mal al ministro de Industria, Joan Clos, cuando éste afirma que sería "desproporcionado" que Galicia cuente de aquí a 2012 con una capacidad eólica de 6.500 megavatios. Pues no, don Emilio: al ministro le hemos entendido con meridiana claridad. Clos desea ponerle puertas al campo, porque es la única forma de exigirnos peaje hasta por el aire que respiramos.
El calentón de don emilio
Almas muertas del Cono Sur
Este país ha hecho comercio político hasta con las almas muertas del Cono Sur. La dolorida diáspora, donde muchos se avergüenzan del debate que se produce en Compostela en cuanto las urnas tocan a rebato. A Carlos Aymerich, portavoz del Benegá en la Casona del Hórreo, la lengua se le afila con frecuencia... pero sobre todo cuando se habla de aquello y del humillante espectáculo que socialistas y populares nos han dado en las dos últimas décadas a cuenta de la emigración. Empezó Felipe González al ver en peligro su mayoría en el Congreso. Y siguió Manuel Fraga aquí. Y si los nacionalistas no hicieron negocio allí es porque siempre han estado ausentes de lo que ellos vieron casi siempre como el país de los enanos, en palabras de Celso Emilio. Ya puesto en órbita, Aymerich ha acusado esta semana al PPdeG y al PSdeG de "traficar con los votos" de la diáspora y a Emilio Pérez Touriño no se le ha ocurrido otra cosa que calificar su justa andanada como "un calentón".

No hay comentarios.: