martes 19 de junio de 2007
Junio, aniversarios y perspectivas Josep Borrell
Junio es un mes rico en aniversarios. Las fechas señaladas se suceden en el calendario y la magia de las cifras redondas da más fuerza al recuerdo.
En España celebramos 30 años de las primeras elecciones democráticas. La memoria se resiste a creer que haya pasado tanto tiempo desde aquella primavera que floreció gracias al “haraquiri” que se hicieron las Cortes franquistas al votar la Ley de Reforma Política. Pero parecen pocos para cobijar la transformación que ha vivido España en esas tres décadas, sin duda las mejores de nuestra historia moderna.
Para celebrar el consenso de entonces, Rajoy y Zapatero parecen haber recuperado acuerdos, que nunca debieron haberse perdido, para hacer frente al terrorismo etarra. Y al calor de otro aniversario, los 80 años de Nicolás Redondo, el abrazo de Zapatero recupera definitivamente la concordia entre partido socialista y sindicato que se rompió en los dramáticos días de la huelga general de 1988.
En el otro extremo del Mediterráneo, en Palestina, las cosas han ido mucho peor de lo que se podía esperar. Este junio también nos ha traído el 40 aniversario de la Guerra de los Seis Días, cuyo recuerdo ha hecho correr ríos de tinta, mientras en Gaza corre la sangre de los palestinos enzarzados en una guerra civil fruto de su desesperación. La victoria militar de Israel fue tan aplastante como pírrica, al séptimo día no pudo descansar y le siguieron 40 años de conflicto que han llevado a un callejón sin salida.
Los kibbutzim con los que discutía, en el verano de 1969, no hubiesen imaginado que 40 años después Israel seguiría ocupando los territorios que conquistó sin haberlo previsto. Pero hoy ya no quedan kibbutzs y la extensión de los asentamientos judíos en Cisjordania hace imposible la paz. Los palestinos siguen sin tener el Estado que se les prometió en Oslo, pero el colmo de su tragedia es que tienen dos gobiernos, uno de Hamas en Gaza y otro de Al Fatah en Cisjordania.
La UE apoya al presidente Abbas y parece ahora dispuesta a continuar la ayuda que suspendió parcialmente después de la victoria electoral de Hamas. Sólo una acción decidida del cuarteto (Rusia, EEUU, la UE y la ONU) podría aportar alguna esperanza, pero basta con leer el informe de Álvaro de Soto, enviado especial de la ONU en Oriente Próximo, para valorar las responsabilidades de Washington, de la UE y de la propia ONU frente a la política de hechos consumados de Israel.
Tampoco las relaciones entre EEUU y Rusia atraviesan el mejor momento y no cabe esperar de ellos una entente cordiale en Oriente Próximo. Este fin de semana hemos visto el fracaso de la Conferencia de Viena sobre las armas convencionales en Europa, convocada a instancias de Rusia en el marco de la OSCE.
La negativa de los países occidentales de ratificar la versión de 1999 del Tratado que limita las armas convencionales en Europa hasta que Rusia no retire sus tropas de Transnistria (Moldovia) y Abkhasia (Georgia) es el segundo fracaso diplomático de Rusia, después de que la OTAN aprobara el despliegue del escudo antimisiles americano en centroeuropa. En Rusia crece el sentimiento de estar cada vez más rodeada por una OTAN que se extiende a sus antiguos satélites o ex republicas... y eso no augura nada bueno.
En cambio, las expectativas parecen mejorar en Darfur. El presidente sudanés ha aceptado el despliegue de una fuerza de paz de la ONU en la zona y Francia ha iniciado un puente aéreo de ayuda humanitaria desde el Chad. El conflicto de Darfur cumple 4 años y ha provocado una gravísima crisis humanitaria, en la que la UE ha invertido 400 millones de euros para aliviar sus dramáticas consecuencias. Tendremos ocasión de comentarlas puesto que una misión de la Comisión de Desarrollo del PE visitara Darfur y Chad próximamente.
En junio se celebran dos aniversarios especialmente relacionados con la historia de Europa: el desembarco aliado en Normandía y el llamamiento del general De Gaulle desde Londres para continuar la lucha contra Alemania.
Afortunadamente, las grandes operaciones bélicas de un pasado no tan lejano han sido substituidas por las maniobras diplomáticas con las que Merkel intenta llegar a un acuerdo sobre las enmiendas al Tratado de Niza que modestamente reemplazarán al proyecto de Tratado Constitucional. Rebajar su dimensión política es el precio de evitar jugar a la ruleta rusa con nuevos referendos en Francia y Holanda o el seguro rechazo en el Reino Unido. Pero a fecha de hoy el principal obstáculo es una Polonia todavía temerosa de una Alemania demasiado poderosa.
Esperemos que la simplificación no sea la forma de ocultar la mutilación de partes del texto, como la Carta de Derechos Fundamentales, considerada fundamental por los sindicatos europeos, y que convertiría el rechazo al Tratado Constitucional en otra victoria pírrica de parte de la izquierda francesa.
Este junio, el appel du 18 juin ha coincidido con la segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas, cuyo resultado ha sido substancialmente distinto del esperado. Los franceses le han dicho “sí, pero” a Sarkozy y el tsunami azul que temían los socialistas no se ha producido.
El resultado demuestra que la izquierda no ha perdido su capacidad de reacción en torno a algunos temas claves como el aumento del IVA llamado “social”, tema de gran importancia en toda Europa, los beneficios fiscales a las rentas altas o el exceso de poder que podía acumular el presidente de la República.
Ciertamente, Sarkozy tiene mayoría absoluta en el Parlamento, pero no la ha aumentado sino que la ha disminuido. Puestos a buscar referencias históricas, es la primera vez en 25 años que una mayoría parlamentaria se sucede a sí misma. Desde 1982, cada vez que los franceses votaban cambiaban el gobierno. Pero puestos a buscar perspectivas a lo ocurrido, está claro que la izquierda francesa ha evitado convertirse en un campo de ruinas escenario de una guerra fraticida.
Ahora tienen ocasión de ser por lo menos la oposición que necesita toda democracia y construir un proyecto alternativo que, para ser útil, tendría que ser concebido a escala europea.
jborrell@europarl.eu.int
martes, junio 19, 2007
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