martes, junio 19, 2007

Marcello, Sarkozy nos sale rana

martes 19 de junio de 2007
Sarkozy nos sale rana

Pues sí que está empezando bien su mandato el presidente de Francia, ídolo de la derecha de España y líder emergente de la Unión Europea. Ahora los franceses le han dado un aviso en las elecciones municipales, a pesar de su holgada victoria, porque sólo a su Gobierno se le ocurre anunciar una subida desmesurada el IVA en víspera de esta cita electoral en la que ha caído su ministro Juppé, con lo que se anuncia un inminente relevo en el Gobierno francés, constituido hace apenas unas semanas.
Y es que Sarkozy, Sarko para los amigos, nos ha salido un poco rana y desde que llegó al palacio del Elíseo no ha dejado de meter la pata y, sobre todo, de meter la mano en los medios de comunicación sobre los que tiene una enorme capacidad de influencia, y donde ha colocado sin rubor a su ex jefe de campaña electoral como gran capo de TF1. Sin olvidar las llamadas a los patrones mediáticos para que no hablen de sus problemas matrimoniales, o para que no emitan las imágenes de la sorprendente rueda de prensa tras su supuesta pasada de vodka en un brindis con Putin.
Y todo ello sin olvidar su paseo en yate de lujo por aguas de Malta a las pocas horas de ganar la presidencia (y anunciar la protección de los miserables) y algunas cosas más. Las que, a pesar de ser de menor cuantía, están dejando al francés en culotte, a pesar de que vino rodeado de grandes intelectuales de la gauche divine y de una cierta grandeur con la que Sarko nos quiere colocar de presidente de la UE a ¡Tony Blair!, el pony de Troya de Bush en la guerra de Iraq que la vieja Europa —Rumsfeld dixit— había rechazado de manera democrática, por más que Sarkozy, en uno de sus viajes americanos, saliera con equívocos para distanciarse del gaullista Chirac, porque él tiene un toque atlantista y superconservador que todavía no puede disimular.
Conste en acta que no estamos anunciando una presidencia catastrófica de Sarkozy ni mucho menos, porque el presidente galo viene adornado de gran experiencia política y lleva en su programa proyectos de modernidad y de regeneración democrática que ya los quisiéramos los españoles para nosotros. Pero por pequeños que sean estos deslices, también son sintomáticos y, lo que es peor, muchos de ellos gratuitos y fruto de ese mal de altura que suele atacar a los nuevos gobernantes nada más instalarse en el palacio presidencial.
Cabe esperar que este príncipe de Francia, que por unos momentos se nos convirtió en rana, víctima de un encantamiento maléfico o de un envenenamiento de esos que se le imputan al nuevo zar de todas las Rusias, regrese lo antes posible a su personalidad original y lidere en Francia y Europa lo que ha prometido que iba a liderar. Pero con el mayor de los respetos a la democracia y a las libertades, porque de lo contrario sufrirá. No en vano en Francia, a pesar del inmenso poder que Sarko ostenta en medios, en la presidencia y en la Asamblea, existe un quinto poder que se llama “la sociedad civil”, que está a flor de piel y que no tiene nada que ver con la Flor de Lis. O sea, Sarkozy, Sarkozy, cuidado con lo que haces, que lo de allí no es como lo de aquí.

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