martes, junio 19, 2007

Urbaneja, La cita de Bruselas

martes 19 de junio de 2007
La cita de Bruselas Fernando González Urbaneja

Esta semana, en Bruselas, el Consejo de Europa tiene su cita semestral. Será la cumbre de la señora Merkel, la que culmina su etapa como presidenta del Consejo, que cierra la ventana de oportunidad para la emergencia internacional de la canciller. Antes fue anfitriona de la cumbre del G8 y ahora rinde cuentas de su gestión europea.
El perfil de la señora Merkel es creciente, ganó a los puntos unas elecciones que parecía tener ganadas de calle, pero tras las que sólo consiguió formar un Gobierno de coalición que está resultando agónico para sus adversarios-socios socialdemócratas. La coalición impuso un ritmo de reformas más lento y consensuado del que hubiera deseado la heredera de Khol, pero también le ha servido de coartada frente a los ansiosos.
Lo evidente es que, sea por las reformas de su antecesor o por las de su Gobierno, o por las de ninguno de los dos, la economía alemana se ha puesto en marcha y este año 2007 va a crecer tanto como lo logrado a lo largo de los cinco años anteriores. Los consumidores alemanes van recuperando confianza y las reformas, leves pero efectivas, van dando frutos. Hoy la preocupación por el futuro de las pensiones o del sistema de bienestar es menos acusada que unos años atrás.
Además Alemania ha recuperado posición en el concierto internacional, ha mejorado su relación atlántica, sin prejuicio de que se las tenga tiesas con la Administración Bush en materias sensibles, y no ha perdido protagonismo en la Unión Europea y en el diálogo con Rusia, eje básico tradicional de la política alemana. En resumen, que Alemania va a más y de ello algo hay que atribuir a su canciller, una señora prudente, discreta pero efectiva.
Este fin de semana tendrá que hacer balance de una intensa diplomacia desarrollada durante lo que va de año con mucho trabajo técnico y diplomático por medio. Con el nuevo presidente Sarkozy no hay problema alguno, todo lo contrario, mejor relación incluso que la precedente con Chirac. Con respecto a Inglaterra, la cumbre de Bruselas es la de despedida de Blair, que deja abierta una etapa complicada a su sucesor en materia europea, a la que Brown profesa menos fe que su antiguo jefe y respecto de la que tomará distancia para poder ganar las próximas elecciones.
Para la cumbre de Bruselas Zapatero ha asumido el papel de aliado más leal del proyecto franco-alemán, de poner en marcha un nuevo Tratado que supere el bloqueo de la Constitución pero que evolucione el modelo actual que condena a la Unión a no avanzar.
El obstáculo aparente a ese Tratado se llama Polonia, pero se apellida Gran Bretaña. Desbloquear el veto polaco es la tarea de la canciller; si no lo logra, su liderazgo europeo quedará debilitado, así como el propio futuro inmediato de la Unión, sometida a reglas que ya eran complejas para quince países y gobiernos y que se convierten en imposibles cuando los socios son 27 y tan desiguales.
Merkel es la más se juega en esa cota, pero también Zapatero, que empieza a ser uno de los veteranos del club, tiene que ir destapando su posición, su grado de incidencia. González y Aznar la tuvieron, aunque fuera muy distinto el peso y las pretensiones de uno y de otro. España es un país intermedio, más cerca de los grandes que de los pequeños, que tiene más que decir en ese foro que lo que ha aparentado durante los últimos tres años, durante el periodo Zapatero al que no ha tocado ningún semestre en la presidencia ni ningún papel especial en la Unión.
FGUrbaneja@wanadoo.es

No hay comentarios.: