miercoles 20 de junio de 2007
Pruebas sincrónicas de politización eléctrica José Javaloyes
Se quiere hacer una novela —de intriga— sobre la crónica de Endesa, desde la primera de las OPAs que se le hicieron hasta los escalonados y sin aclarar episodios de espionaje, y sale el relato de una trama policial y un embrollo jurídico capaces de constituir un género literario nuevo. De lectura tan apasionante como exento de toda ficción y abierto a cualquier sorpresa. Las cosas normales fluyen revueltas entre las que no lo son. Así pertenecen al primer grupo hechos tales como la entrada de hoy en el consejo de administración de Endesa de los dos consejeros pactados por Juan Entrecanales con Manuel Pizarro, conforme con la fracción accionarial de Endesa jurídicamente consolidada.
Otra cosa sería el grueso accionarial de la entente italo-española formada por Enel y Acciona. Pura facticidad explosiva, determinante de la dimisión de Manuel Conthe de la presidencia de la CNMV hasta todo lo demás: desde el repaso de que está siendo objeto por parte de la Comisión Europea, por si se hubieran violado las condiciones de libre competencia en el mercado de valores, a eventuales recursos judiciales surgidos desde los propios mercados contra extremos relevantes del proceso de adquisición de acciones por parte de los coaligados para la toma de la primera eléctrica española.
De esta segunda parte hay mucho que hablar todavía. Mucho pero que mucho más que del bacalao. Y no sólo por la larga secuencia del marcaje al presidente de Endesa por los servicios de información estatales, cuyo posible aterrizaje judicial no ha sido descartado aún. En el horizonte permanece como un Watergate de baja intensidad y alta tensión política.
El episodio de los escoltas del presidente de Endesa, Manuel Pizarro, con agentes del Centro Nacional de Inteligencia, sobre el que mediaron posteriores e insuficientes explicaciones del director de este servicio de seguridad del Estado, vino a coincidir cronológicamente, aunque no del todo en la misma fecha, con el principio de las inserciones publicitarias en TV de Enel como implícito titular patrimonial de Endesa. Una campaña portadora del mensaje/anuncio de la subida de las tarifas eléctricas españolas.
Otro tanto de coincidencia ocurrió en el pasado mes de febrero, cuando José Luis Rodríguez, presidente del Gobierno español, y Romano Prodi, primer ministro del Gobierno de Italia, se reunieron en Ibiza para concertar los términos de una OPA sobre Endesa. Operación alternativa a la que entonces cursaba con la bandera de la energética alemana E.On y que nunca llegaría a puerto, porque los coaligados le cortarían los vientos. En aquel entonces ocurrió el primer episodio de seguimientos advertidos sobre Manuel Pizarro, por parte de guardias civiles, según se dijo, adscritos a los cuadros del CNI.
Uno y otro episodio —como los sucesos de espionaje habidos con ocasión de la OPA de Gas Natural— coinciden en un único y patente sentido: flanquear la iniciativa del Gobierno, terne en su propósito de descabalgar a Manuel Pizarro de la presidencia de Endesa, puesto que en su día no aceptó la oferta de La Caixa de Fornesa para que dejara la primera eléctrica española, igual que había sucedido con Repsol, donde Brufau relevó a Alfonso Cortina. Gabarró no tuvo la suerte de Brufau y la OPA de Gas Natural, naturalmente también, se fue con su mensaje seminal por los desagües. Y desde entonces, Manuel Pizarro ha incurrido en la “responsabilidad” frente a sus accionistas de elevar de 18 a 42 euros el valor de los títulos de Endesa.
Estamos, desde que empezó el acoso de Moncloa, más que sólo verosímilmente ante penetraciones informativas, descubiertas, y frente a patrullajes por los flancos y los entornos de Pizarro. Aunque, ¿quién puede asegurar que esos mismos seguimientos no le han sido hechos también a alguno de sus más próximos colaboradores? Además, aparte de otras muchas cosas indeseables e incompatibles con el Estado de Derecho, ¿no responde también a la figura de la prevaricación el uso de los servicios nacionales de inteligencia para fines partidistas del Gobierno contra los fueros de una empresa privada y de quien la preside? Si en el curso del fracasado “proceso de paz” con los etarras, la Fiscalía General del Estado funcionó como “Fiscalía General del Gobierno”, en la ya larga marcha de Rodríguez para la toma de Endesa, el CNI, que es Centro Nacional de Inteligencia, ha sido utilizado como “Centro Gubernamental de Información”, dentro de un proceso de sustitución de servicio a los intereses generales de la nación por otro de instrumento del intervencionismo puro y duro, más próximo al chavismo venezolano que a las democracias atlánticas.
Pero ¿cuál era el mensaje contenido en el citado anuncio de la post-Endesa, con eso de que hay que invertir para poder disponer de energía? Verde y con asas. Hay que subir las tarifas eléctricas para compensar a Enel y Acciona, dado el alto precio que han tenido que desembolsar. Más claro, agua. El Ministerio de Industria, en esta etapa del ministro Clos, tiene por norma adelantar a su anuncio formal los términos de cada jugada. En esta ocasión también se ha sabido. Aunque todavía restan claves por actuar e incógnitas por despejar. Quienes fueron u orbitaron en la Oficina Económica del Gobierno, validadores de la OPA corsaria, todavía pueden perder la batalla de Endesa como perdieron la batalla por el Ayuntamiento de Madrid. Ni una golondrina ni dos consejeros hacen verano.
La resistencia de Manuel Pizarro a que se dé por zanjado el último episodio de seguimientos, si la denuncia presentada contra la presencia de los agentes del CNI junto a su domicilio no tiene su pertinente aclaración final, pese a los términos de las explicaciones dadas por el director del Centro, patentiza la lógica de una grave y fundamentada desconfianza en el aparato de seguridad e información que maneja el Gobierno. Cosas así acabaron con la remoción del presidente Nixon. Esto es acaso más grave porque se trata de una instrumentalización del Estado contra la sociedad civil por parte del Gobierno.
jose@javaloyes.net
miércoles, junio 20, 2007
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