miércoles, junio 20, 2007

Cesar Alonso, Madrid abre la marcha

miercoles 20 de junio de 2007
Madrid abre la marcha

POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS
¿Quién se habría atrevido a imaginar en tiempos de Tierno Galván, y en los mejores de Leguina que el PP podría llegar a ganar en Madrid por mayoría absoluta tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad? Después de la victoria de Esperanza Aguirre ha pasado definitivamente a la Historia «el cinturón rojo» madrileño. La presidenta vino a decir ayer que la victoria del PP en Leganés deja en ridículo los análisis igualitaristas. La clase obrera ha muerto. Lo recordaba hace unos días Redondo señor. El proletariado dejó hace muchos años el azul de Vergara y tiene ahora el mal gusto del chándal los fines de semana. Felipe González es un ejecutivo de Slim y curiosamente adora Casablanca.
Pero ¿alguna vez fue Madrid una ciudad de izquierdas? Ya en las primeras municipales los socialistas tuvieron que pactar con el PCE porque José Luis Álvarez sacó más votos que Tierno. Las mayorías absolutas de Álvarez del Manzano y Gallardón han terminado con la idea del Madrid rojo.
Pero el triunfo es sólo una prueba. En Cataluña las victorias de convergentes y socialistas han llevado a la miseria de Barcelona. La imagen cosmopolita y abierta le viene de los tiempos de Franco. Fueron los mejores de su Historia. Antes y después de Balmes. Antes y después de Ferrer Guardia. Verdaguer y D´Ors fueron arrinconados y defenestrados por una sociedad pobre y provinciana. Los tiempos brillantes iban a ser los de Pla, Espriu, Codereh, Gil de Biedma, Mendoza... El triunfo del catalán se monta sobre la derrota del español en Frankfurt. ¿Qué decir del País Vasco, sumido en el terror, excepción de Europa? En Ondarroa el Ayuntamiento es tomado «institucionalmente» por los ilegales. En otros pueblos los ganadores en las urnas renuncian a los resultados. No hay coacción se dice. En realidad hay terror. Las pancartas de los verdugos reclaman «democrazia» por las calles.
Hay, en efecto, dos Españas. La del triunfo del liberalismo y la ensoñareada por los totalitarios. En una, lo que se entiende en el mundo civilizado por democracia; en otra, la que se identifica con la ausencia del Estado de Derecho y las libertades. La bandera bicolor que ha colocado Raúl en la Cibeles es más que un signo deportivo. Señala un camino.

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