miercoles 20 de junio de 2007
Sobreactuación
POR GERMÁN YANKE
No sé ustedes, pero yo tengo la impresión de que, en el juicio del 11-M, se sobreactúa demasiado, es decir, que hay muchos que exageran el tono de su papel. Ayer le tocó al letrado Manuel Murillo, que representa en la causa a Guillermo Pérez Ajates, que planteó sus conclusiones con aire superlativo hasta en los elogios: según el abogado, el informa del fiscal Javier Zaragoza fue el mejor de su vida. De la vida del fiscal se entiende.
Cuando Murillo toca tierra, sabe que los atentados del 11-M se encuadran en una estrategia del terrorismo islamista que pretende socavar lo que llamamos «valores occidentales» y que, al final, no son sino la defensa de una sociedad democrática abierta que se basa en el valor relativo de las opiniones y no acepta los dogmas indiscutibles. Hace bien el abogado en citar, en esa «acción mundialmente agresiva», casos en los que el terrorismo islamista ataca en lugares en los que esos valores tienen carta de naturaleza (como Estados Unidos, Londres y Madrid) y otros en los que podrían abrirse paso, aunque sea levemente (Indonesia, Marruecos, Túnez). Podría añadir Irak, en donde los terroristas pretendían precisamente eso a la misma hora que él hablaba en la Sala, pero la referencia no le va bien a otro de sus argumentos, entreverado de curiosas apreciaciones sociológicas. Porque Murillo entiende que, quienes quieren implicar a ETA, desean alejar la imagen de los atentados de la foto de las Azores y añade, sobreactuando, que la venganza contra el pueblo madrileño era la venganza contra los que se habían opuesto en las calles a la guerra de Irak. Los que sobreactúan los que, más allá de los hechos y las pruebas, hacen valoraciones políticas y es paradójico que haya que sobreactuar para criticar a los que sobreactúan.
En esa misma línea, el letrado anuncia acciones legales contra Díaz de Mera por «encubrimiento de actos terroristas». Díaz de Mera, tras su espectáculo lamentable en el juicio, debería, sinceramente, abandonar la política, pero definir su absurdo trabalenguas sobre hipotéticos informes como encubrimiento de actos terroristas me parece un exceso. Y si la Justicia es, como dice el lema de L´Osservatore Romano, «unicuique suum», dar a cada uno lo suyo, no estaría de más evitar las sobreactuaciones y los excesos.
miércoles, junio 20, 2007
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