viernes 22 de junio de 2007
Zapatero, y todo a media luz
AUNQUE el presidente del Gobierno se empeñe en asegurar que el recibo de la luz ha subido menos que el IPC, durante los dos últimos años casi ha doblado a la inflación; para comprobarlo basta con comprobar las facturas bimensuales que recibe cualquier consumidor en su domicilio. Sorprende el interés de Rodríguez Zapatero en sostener lo contrario, ya que tiene a su disposición sobradas explicaciones del caso, que van desde el irregular coste de algunas materias esenciales para la producción eléctrica -caso del gas- a la complejidad de las tarifas eléctricas. La ofuscación del presidente sólo se explica por déficit de información o por exceso de confianza en cuanto a capacidad para distraer la atención.
La tarifa de la luz es un contenedor de muchas cosas, además de los propios costes de producción y distribución. Para empezar, la electricidad lleva dos impuestos: el IVA, al 16 por ciento, y uno especial, del 4,86 por ciento, lo que significa que uno de cada cinco euros del recibo se los lleva Hacienda. La tarifa, de la que se habla con exceso de ligereza, se divide en dos: el término de potencia contratada, que depende de cada hogar y que ahora cuesta 1,6 euros por kilovatio/mes, y el consumo medido en kilovatios/hora, que según las tarifas oscila entre nueve, la ordinaria, y cuatro céntimos, la nocturna. Además, el recibo incorpora facturas adicionales que deberían figurar en el Presupuesto, pero que se distraen con cierto disimulo para que los consumidores paguen los costes aplazados del cierre forzoso de las centrales nucleares, la subvención al carbón y a las energías renovables.
Como ayer explicaba ABC, durante la última década los precios de la electricidad en España han ido a la baja en términos nominales y reales, y en cuantías apreciables, hasta los dos últimos ejercicios, cuando se ha roto esa tendencia con elevaciones superiores al doble de la subida del IPC: son datos objetivos que están al alcance de cualquiera y que se pueden explicar. A este cambio de ciclo han contribuido el mayor coste del gas -materia prima esencial para la cuarta parte de la electricidad- y la política de tarifas, con un procedimiento de compensación del llamado «déficit tarifario» que introduce más incertidumbres y sombras que luz y seguridad.
Probablemente, la sesión de control parlamentario no sea el escenario más adecuado para un debate político sobre tarifas eléctricas, pero si hay que hablar de ello, y hacerlo en términos generales, no se pueden negar las evidencias. Al presidente le convendría pedir a algún familiar cercano que compare el recibo de la luz con el de hace uno y dos años y que, realizados los cálculos correspondientes, con consumos equivalentes, concluya si se ha encarecido más que la inflación. La cuenta, bastante elemental, confirma que la luz ha subido algo más del 8 por ciento. Y eso, sin contar el aumento que viene en julio.
viernes, junio 22, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario