jueves, junio 07, 2007

Xavier Navaza, Arenas movedizas en la Asamblea

jueves 7 de junio de 2007
POR XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
Arenas movedizas en la Asamblea
Arropado por el aliento de los buenos augures, el vicepresidente Anxo Quintana tiene a las estrellas de su parte. Sólo así se explica que los hados del 27-M le hayan servido, al mismo tiempo, el veneno y el antídoto para combatirlo.
El primero, una especie de cicuta virtual distribuida a través de las urnas, se explica por las sonoras derrotas que el BNG ha sufrido en Ferrolterra -en cuya ciudad pasa a ser una organización testimonial- y en Pontevedra, donde el alcalde Miguel Anxo F. Lores ejercía como custodio de las joyas de la Corona de la gran coalición y ha estado a punto de perder hasta el oremus.
En el primer caso, el palo hay que adjudicárselo, en buena medida, a Francisco Rodríguez, secretario general de la Upegá, diputado en el Congreso y tal vez la persona que, en los últimos años, más se ha movido y trabajado en la defensa de los intereses de la ciudad departamental y de su castigada comarca.
El fracaso de Rodríguez, coronel de la U, le inhabilita, o casi, para criticar al joven Quin cuando las campanas de la Asamblea del Benegá toquen a rebato. En cuanto a Lores, también es un destacado, destacadísimo, dirigente de la Upegá, y su más que notable descenso en Pontevedra le afeita los pitones a la organización hegemónica del nacionalismo galaico a la hora de embestir contra Quintana, tal y como se había previsto en la sala de banderas de la gran coalición.
Así que el vicepresidente del Gabinete autonómico puede darse con un canto en los dientes. Sin embargo, a estas alturas, sus asesores áulicos ya le habrán dicho que no se confíe demasiado. Porque en el fondo, pase lo que pase en los azarosos pactos que socialistas y nacionalistas intentan llevar a cabo en la fronda municipal de la nación, su situación de dependencia del PSdeG-PSOE en general y de Emilio Pérez Touriño en particular, no ha hecho más que aumentar a partir del 27-M... aunque en apariencia parezca lo contrario.
Y eso no le permite, ni mucho menos, redactar el balance triunfalista que le habría gustado llevar a la magna reunión de los lanzarotes que tras la formación de los nuevos ayuntamientos habrá de realizarse en Compostela. El joven Quin debería echarle un vistazo a lo que sucede ahora mismo en Catalunya, donde podría estar escribiéndose el guión de sus propios avatares en el finisterre de la Unión. Allí, donde en otros tiempos reinaba la euforia, la Asamblea de la Esquerra Republicana parece haberse asentado sobre arenas movedizas que amenazan con remover a la cúpula que encabeza el charnego Lluís Carod Rovira. Éste, al igual que Quintana, tampoco se presentaba a las elecciones locales, pero eso no evita que todos le echen la culpa del desgaste y del descenso paulatino que ERC sufre desde aquellos días en que decidió aliarse con Pasqual Maragall, primero, y con Josep Montilla después. La médula de todas cuantas críticas recibe se podría condensar en una sola sentencia: Carod, sostienen sus adversarios interiores, ha claudicado ante los socialistas catalanes... en detrimento de las históricas tesis soberanistas del nacionalismo catalán. O sea.
COINCIDENCIAS
El "ballotage", soñar no cuesta nada
Hablando de coincidencias, oigan al líder de CiU, Artur Mas, anunciando urbi et orbi una iniciativa para ir hacia la reforma de la Ley Electoral de Catalunya. En síntesis, Mas aspira a que los comicios del futuro contemplen una segunda vuelta, que recuerda mucho al ballotage francés y que haría posible que siempre gobernase la lista más votada. Alberto Núñez Feijóo le dedicaría un brindis al sol si eso fuese posible algún día, pero todos sospechan que casi nadie está por la labor .

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