jueves 7 de junio de 2007
LUIS POUSA
CELTAS SIN FILTRO
La solución inmediata
Galicia tiene muy pocos niños. Lo que se percibe en la calle lo confirman las estadísticas una vez más, con el agravante de que las alarmas demográficas parpadean con intensidad y nos obligan a reparar en un futuro muy incierto para la sociedad gallega si la baja tasa de natalidad registrada en las dos últimas décadas -está por debajo de la tasa de reposición- no se palía, además de con políticas activa, con medidas de choque como la incorporación de gentes procedentes de otros países, dispuestas a afincarse en estas tierras y hacer de ellas su hogar.
Probablemente en este sentido el noroeste peninsular requiera un tratamiento específico para afrontar de una vez por todas el problema demográfico, adelantándose a solucionar aquellos otros problemas que, como consecuencia, vendrán encima de la sociedad gallega en un futuro no muy lejano, casi presente, se diría.
El aspecto positivo que supone el aumento de la esperanza de vida, con el consecuente incremento de la población de personas mayores, conlleva unas necesidades. Requiere de cuidados y atenciones por parte de los segmentos de población más joven, que habida cuenta de los cambios operados en la familia, han de ser prestados por personas contratadas para tales fines y de una forma cada vez más profesionalizada.
Previsiblemente, en los próximos años la sociedad gallega acudirá cada vez más a la contratación de inmigrantes para hacerle frente a esas necesidades. De hecho, las familias, sean de muchos o pocos miembros, ya lo están haciendo desde hace un tiempo, y por su cuenta y riesgo. Son ellas las que han creado una oferta de empleo asistencial, que han ido cubriendo, y siguen cubriendo, con mano de obra procedente, en la práctica totalidad, de países iberoamericanos.
Es probable que, como apunta el director general de IGE, José Colino, la entrada en vigor de la Ley de Dependencia y su desarrollo aplicativo atraiga a Galicia a mano de obra foránea, pero en esa captación tendrá que competir con otras zonas de España en las que, por cierto, las pensiones son más altas. Además, en Galicia todavía el paro femenino es bastante alto, y se da por hecho que una parte de él se dirigirá al ámbito del trabajo social, para ocupar los nichos de empleo que generen las nuevas medidas públicas de protección de las personas dependientes.
Sin duda, la inmigración es la solución inmediata a los problemas de estancamiento y envejecimiento de la población que sufre la sociedad gallega. Y para que Galicia se convierta en un territorio atractivo a los inmigrantes es conveniente que la economía gallega continúe creciendo por encima de la media española y generando empleo, así como que sus ofertas garanticen unos niveles de calidad de vida e integración que favorezcan el enraizamiento de aquellos.
Hay otro aspecto, aunque colateral al caso aquí tratado, que es el de avanzar a mayor velocidad en la creación de un espacio económico, social y cultural integrado entre Galicia y el Norte de Portugal. La conformación de esa eurorregión puede tener buenos alicientes a la hora de atraer capital humano joven, de muy distintas procedencias, y acumular una mayor masa crítica de la que ahora disponen ambas comunidades fronterizas. Se trata de un nivel más exigente en calidad de vida, pero quizá de ahí dependa, en parte, el repoblamiento de Galicia y que las zonas aquejadas de desertización recuperen una presencia humana activa y creativa.
jueves, junio 07, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario