jueves 14 de junio de 2007
Sectarismo cultural en Fráncfort
UNA de las peores consecuencias del nacionalismo es actuar con criterios estrechos y localistas en materia de cultura. España es una gran potencia cultural, y la lengua común de los españoles es uno de nuestros mejores activos en un mundo globalizado y altamente competitivo. Sin embargo, el tripartito catalán se empeña en enviar a la Feria del Libro de Fráncfort un «equipo de segunda división», según lo califica la prensa alemana de mayor prestigio. Autores emblemáticos -entre ellos, Marsé, Mendoza, Ruiz-Zafón, Vila-Matas o Pàmies- no quieren saber nada de la delegación oficial organizada por la Generalitat al amparo de criterios de lengua y no de calidad literaria. La cultura catalana no es ni mucho menos sólo «cultura en catalán», como pretenden los responsables autonómicos en función del interés oportunista de los socios radicales del PSC. José Montilla mira para otro lado, temeroso de disgustar a quienes le sostienen en el Parlamento catalán. Por supuesto, el PSOE y el Gobierno no tienen nada que decir, esperando que pase la tormenta para seguir jugando a la retórica de una España «plural» que esconde la pura y simple exclusión de quienes no son afines a la causa. Entre unos y otros Cataluña y el conjunto de España están perdiendo una excelente oportunidad de promocionar a nuestros autores y editores en un evento internacional del máximo nivel.
No cabe esperar nada de ciertos políticos de corto alcance y nula sensibilidad que ocupan puestos institucionales al servicio del sectarismo partidista. Es preocupante, sin embargo, que la sociedad civil y el tejido empresarial del mundo de la edición no hayan exigido que la representación en Fráncfort esté a la altura de las circunstancias. Cuando se cuenta con la segunda lengua de comunicación universal y con una industria cultural de referencia, llevar representantes de segunda fila equivale a tirar piedras contra el propio tejado. Cataluña es la primera región europea que alcanza la condición de invitado especial en esta feria emblemática y es lamentable que haya desperdiciado una gran oportunidad. Por fortuna, muchos autores catalanes en lengua castellana no necesitan ser invitados con dinero público para alcanzar el protagonismo que merecen, más allá de la postura del tripartito denunciada por la prensa y que decepciona, sin duda, a los propios organizadores de la feria.
miércoles, junio 13, 2007
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