lunes, junio 18, 2007

Pactos, el PSOE pierde las elecciones y su personalidad

Pactos: el PSOE pierde las elecciones y su personalidad
Elsemanaldigital.com

18 de junio de 2007. Tras las elecciones municipales y autonómicas del 27-M la atención política está puesta en tres cuestiones de las que depende el futuro inmediato del país. Por una parte, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha perdido en las urnas, tiene que decidir cuándo convoca las elecciones generales que podrán término a la legislatura. En segundo lugar, el PSOE está ocupando parcelas de poder municipal y territorial superiores a su peso electoral gracias a una serie de pactos que privan en más de un lugar al PP del triunfo ganado en las urnas, y que abren perspectivas inquietantes para nuestro sistema político. Por último, y como caso especial de esa política de pactos, Navarra podría terminar gobernada a espaldas del partido más votado, y uniendo los escaños del PSOE con los de los independentistas de Nafarroa Bai. En cuanto a los pactos, un reproche que se hace al Partido Popular desde tiempos de José María Aznar es que perdió su capacidad de hacer pactos con otras fuerzas minoritarias. Sin embargo, el razonamiento puede invertirse, ya que el mérito del PP es defender unos principios –por ejemplo, los recogidos en la Constitución y en el Pacto por las Libertades- y negarse a hacer concesiones a pesar de que su interés partidista habría sido hacerlas. Además, no es lo mismo acercarse a los autonomistas o regionalistas que entregarse a quienes comparten objetivos con los terroristas o quieren romper la unidad nacional. De este modo la cuestión de los pactos se revela como una debilidad del PSOE, y no del PP. Porque a corto plazo el PSOE está consiguiendo alcaldías y comunidades que los ciudadanos no le otorgaron con el peso de sus votos, pero por el camino está perdiendo su identidad. En efecto, el PSOE para gobernar necesita aliados, excepto en unas pocas regiones; pero al negociar los pactos son los aliados minoritarios los que en la mayoría de los casos imponen sus programas e ideas, de manera que el programa del PSOE queda sistemáticamente en agua de borrajas y sus votantes defraudados. A largo plazo el partido de Zapatero no puede permitirse esa situación precaria, mientras que el PP se adapta a la idea de lograr mayorías absolutas, y se acostumbra a hacerlo. Esa pérdida de identidad es aún más preocupante en Navarra, donde el PSN-PSOE y Na-Bai han pactado según Mariano Rajoy sólo por "puro interés partidista, para desalojar a quien ha ganado". Si Zapatero da entrada a los independentistas en el gobierno foral después de haberse comprometido a defender la identidad de Navarra el verdadero problema será para un PSOE cada vez más errático, que abrirá además las puertas de par en par a quienes tiene como fin no sólo la anexión de Navarra por el País Vasco sino incluso la autodeterminación.

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