jueves, junio 07, 2007

Lorenzo Contreras, Regreso al punto cero

viernes 8 de junio de 2007
Regreso al punto cero Lorenzo Contreras

Suele ocurrir. Cuando, por los motivos que fueren, la actividad policial se endurece, empiezan a producirse detenciones de etarras en Francia, y ahora quizá con la ayuda de Sarkozy en mayor medida. A su vez, en España, la Guardia Civil activa la desarticulación de los GRAPO que todavía existen más o menos organizados, siempre sobre la base de que el comando que cae como resultado de este nuevo celo en materia de seguridad es siempre “el último comando operativo” de aquella ya fantasmal banda, cuya última fechoría, el secuestro y posterior desaparición del empresario Publio Cordón, ha quedado sin resolver, tras el correspondiente e inútil pago de su rescate. Podrían decir las Fuerzas de Seguridad que ha caído el penúltimo comando; pero no, siempre es el último. Hasta la próxima vez.
A Zapatero le ha caído encima el peso de la lógica, y ha tenido que restituir a De Juana Chaos el verdadero y último destino que le correspondía: la cárcel y no su domicilio, ya repuesto de su ayuno chantajista y penitenciario.
Naturalmente, desde el mundo abertzale proetarra se habla de venganza contra el asesino en serie. Pero no es venganza: es respuesta oficial al incumplimiento por parte de ETA del acuerdo de tregua. No es probable que De Juana reincida en su táctica de ayuno. Y si reincide, peor para él. Sabe de sobra que el truco ya no le vale, ni a él ni a la banda.
De momento no se toman medidas de ilegalización contra la nueva marca electoral de ETA, la ANV, que de todos modos ya tiene a sus electos bien amarrados a los escaños que ganaron con votos perfectamente calculados y previstos, siempre con la colaboración y ayuda del poder. ¿Qué podría hacer ahora Garzón, que el pasado 28 de abril concedió en uno de sus singulares autos “plena legalidad” a la marca de museo que ETA rescató para sí misma? El juez-estrella argumentó en su auto que ANV (¿entonces pero no ahora?) “se engloba en aquellas organizaciones que no pertenecen a ETA-Batasuna, aunque coyunturalmente pretendan ser instrumentalizadas o finalmente lo sean”. Añadía Garzón que “ANV no ha sido creada ni dirigida por ETA antes del 2001, no ha estado ni está bajo la disciplina de ETA después del 2001 y al día de hoy no es un instrumento de ETA-Batasuna”.
A la vista de tan contundentes razonamientos, a ver quién arregla el asunto de la intromisión de ANV en la legalidad institucional, o a ver qué clase de Garzón es capaz de modificar tan “certeras” conclusiones. El famoso magistrado seguramente se ha contagiado de los principios de Conde-Pumpido, relativos a la inevitabilidad de que las togas se arrastren por el polvo del camino.
A la vista del empeoramiento de la situación con el final de la llamada tregua, Garzón ha cumplido órdenes de mayor severidad y ha prohibido que Otegi y Barrena salgan de España para asistir en Sudáfrica a una especie de seminario internacional sobre la paz. Y Pernando Barrena, antes de conocer esta decisión judicial, había advertido respecto a las posibilidades del llamado “proceso” pacificador en nuestro país: “Que nadie se engañe. No hay plan B, no hay alternativa al proceso. El Estado español no tiene otra opción viable. Ya ha ensayado otras vías y ha cosechado fracaso tras fracaso”.
Esto lo decía Barrena diez días antes del anuncio etarra de ruptura de la supuesta tregua. Todo estaba, por tanto, en marcha. Los mahaikides estaban advertidos y aleccionados. El único que no parecía haberse enterado de lo que se avecinaba era quien más obligación tenía de prevenirse, o sea, un tal Zapatero. Ahora pide comprensión y colaboración a todo el mundo, sin prestar las indispensables garantías, arrastrado a la fuerza y con su viejo ánimo claudicante más claudicante que nunca.

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