Las peleas provincianas por ocupar las Diputaciones
Pedro Vicente
21 de junio de 2007. Mientras se sustancia el signo político de Navarra, Baleares y Canarias, en provincias, una vez constituidos los Ayuntamientos, la composición de las Diputaciones está dando lugar estos días a no pocos conflictos internos en los principales partidos políticos. Dada la elección indirecta de estos escaños provinciales, no se trata de ninguna confrontación abierta entre las fuerzas políticas, cada una de las cuales tiene asignados sus propios cupos en función del voto municipal cosechado en cada una de las circunscripciones (en este caso los correspondientes partidos judiciales). No. La disputa se produce en el seno interno de cada partido, entre los concejales y alcaldes que aspiran a abrirse un hueco en las respectivas Diputaciones provinciales. Sonado fue, en plena resaca de las pasadas elecciones, el "motín" protagonizado por un grupo de munícipes del PP de León, que desafiaron la disciplina del partido, amenazando con presentar una candidatura por su cuenta contra la encabezada por la propia presidenta provincial, Isabel Carrasco. Siguiendo instrucciones desde la calle Génova, la dirección regional del partido se vió obligado a templar gaitas en evitación de un cisma que, de consumarse, podía haber dejado al PP en minoría y por tanto sin el gobierno de la Diputación leonesa. El resultado es que los amotinados depusieron su actitud, a cambio, eso sí, de tres importantes concesiones: la mitad de los escaños en liza, la vicepresidencia de la institución y el compromiso de que Carrasco no optará a su reelección como presidenta provincial del partido. Rebelión socialista en Zamora Un episodio muy similar se está produciendo en el PSOE de Zamora, donde alcaldes y concejales de diferentes partidos judiciales se han rebelado contra la lista de nuevos diputados propuesta por la Ejecutiva provincial del partido. La contestación comenzó con una asamblea celebrada en Benavente en la que los reunidos eligieron candidatos diferentes a los designados por la dirección provincial. Pese a la desautorización de dicha asamblea y a la amenaza de abrir expedientes disciplinarios a sus promotores, la rebelión se ha extendido después a otras comarcas, abriendo una grave crisis entre los socialistas zamoranos. La rebelión ha colocado al secretario provincial, Manuel García Guerra (anterior alcalde de Benavente descalabrado electoralmente el 27-M), en una situación insostenible. La dirección regional del PSOE se ha llamado además andanas y el conflicto ha llegado ya hasta Pepiño Blanco. Sin llegar a estos "ostentóreos" extremos de León y Zamora, no hay provincia en la que no se estén librando batallas internas a causa de los escaños de las Diputaciones. Muchos de los aspirantes dicen que se están limitando a reclamar lo que se les prometió en el momento de confeccionar la candidatura municipal. De ser esto cierto, resultaría que, con tal de cerrar con mayor facilidad las listas, los responsables provinciales de los partidos prometen más puestos de diputados de los que realmente pueden obtener. Y las consecuencias vienen ahora. "Gitaneado" por su partido "Ni habiendo obtenido el doble de los escaños, podría ninguno de los partidos cumplir las promesas realizadas antes de las elecciones", dice un conocedor del asunto. "Luego -añade- vienen estos líos". Valga como mero ejemplo el del alcalde de Villalón de Campos (Valladolid), Javier Mazariegos, del PP, quien ha anunciado su próxima dimisión después de haberse visto privado de su condición de diputado provincial. Tras su sustitución por el nuevo alcalde de Mayorga de Campos, Mazariegos ha declarado que se siente "gitaneado" por su partido. La política provinciana es así de prosaica.
miércoles, junio 20, 2007
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