La "historia de un gran éxito" que nadie tiene derecho a truncar
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15 de junio de 2007. El presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín, ofició ayer jueves como anfitrión de una sesión extraordinaria de la Cámara Baja, presidida por los Reyes y con presencia de los supervivientes de la generación política de 1977. Se trataba de conmemorar las tres décadas de democracia en España, desde las elecciones del 15 de junio de 1977 cuyo aniversario se celebra hoy. Además de las solemnes palabras institucionales, las circunstancias de 2007 invitan a hacer balance. Manuel Marín habló ayer acertadamente de la Transición como de la "historia de un gran éxito". Un éxito común de toda España, en la que los herederos de vencedores y vencidos en la guerra civil de 1936 decidieron compartir unas instituciones y un modelo político. Convivir pacíficamente en unidad, libertad y democracia: un éxito de toda la "gran nación" a la que Don Juan Carlos hizo referencia también ayer. Un éxito no carente de sombras, de errores y de problemas, como era probablemente inevitable y como los acontecimientos más recientes recuerdan cada día. Esas sombras estuvieron más presentes en las palabras del monarca, que habló de estos años como de "el más largo periodo de prosperidad, progreso y libertad", pero que no omitió referencias al mal absoluto del terrorismo, y que pidió "evitar duros y estériles enfrentamientos" y "divisiones y desencuentros" . La voluntad de convivir en paz y libertad hizo que líderes políticos muy dispares se sentasen juntos en 1977 para consensuar las bases de la alternancia y de un proyecto común. Lo cierto es que todos los grandes partidos asumieron como propias la reconciliación, la unidad democrática y la soberanía nacional, única e indivisible, del pueblo español. Con esos principios se redactó después la Constitución.El consenso de 1977 y 1978 no fue un capricho del entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, sino una decisión exitosa del conjunto del pueblo. Las diferencias políticas eran grandes y siguieron siéndolo después, pero el secreto de estos treinta años de paz ha sido que este país ha demostrado su voluntad de no romper las bases del consenso alcanzado entonces. Habrá errores que enmendar y mejoras que hacer, pero el aniversario merece una felicitación de todos los que lo han disfrutado a quienes entonces lo hicieron posible.
jueves, junio 14, 2007
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