miercoles 13 de junio de 2007
Palestina: crisis en la crisis José Javaloyes
La evolución de la crisis palestina entre el islamismo chií de Hamas y el nacionalismo suní de la OLP que sostiene a la organización armada de Al Fatah, resuelta en choques que han causado ya incontables muertes, rebota de tregua en tregua desde los fantasmagóricos Acuerdos de La Meca, auspiciados por el Gobierno saudí y sostenidos en su actual permanencia por una presumible e ingente lubricación con petrodólares.
Ocurre ahora que el curso de los últimos acontecimientos parece discurrir hacia dos escenarios, no se sabe si sólo alternativos o complementarios. Golpe de Estado o guerra civil, si es que la intentona golpista fracasara. Gaza, por lo que se ve, es zona palestina que en apariencia al menos dominan las huestes de Hamas, con despliegues consolidados en el norte y en el sur de la Franja, además de con posiciones en el segmento central del área. Al Fatah, sin embargo, mantendría el dominio de la Cisjordania, donde se encuentra retranqueado Mahmud Abbas, el presidente de la ANP (Autoridad Nacional Palestina).
Se trata por tanto de eso, de una crisis dentro de la crisis. Situación muy complicada, en grado superlativo. Explícitos son los factores que chorrean sangre, de los palestinos por choques internos entre ellos, además de las efusiones provocadas entre los mismos por las represalias israelíes.
E implícitos y potenciales, los efectos que se activarían por la intervención de Israel —e incluso de Estados Unidos— si estalla la guerra civil palestina. Suceso de importancia mayor todavía si se tiene en cuenta que el suceso tendría, además, como espectador de fondo, a la República Islámica de Irán, patrocinadora de Hamas, en la que aún resuena el eco de las palabras de Ahmadineyad cantando las vísperas de la desaparición del Estado judío…
Se ha tratado de un suceso causa de un cambio de notas entre los gobiernos de Madrid y Teherán. Algo que en algún medio se ha interpretado como gesto de compensación de la diplomacia moratina por aquello del pañuelo palestino que lució el presidente Rodríguez en Alicante.
El riesgo de que se confirmara el temor de otra guerra civil en Oriente Próximo, sumándose esta de los palestinos a la que percute en Iraq, entre suníes y chiíes, es algo que añadidamente daría algún sentido lógico a la flexión táctica norteamericana para establecer puentes, a estas alturas de la película, con los suníes nacionalistas contra el sunismo radical de Al Qaeda.
La observación de que ello disgustaría lo suyo al chiismo que gobierna en Bagdad no apartaría a los estadounidenses de tal hipotético empeño, toda vez que Washington dejó entender recientemente que sus servicios de inteligencia habían detectado la aproximación, táctica también entre el Gobierno iraní y la organización de Ben Laden, para forzar la salida angloamericana de Iraq.
En cualquier caso, al margen de que el actual momento de la crisis palestina puede involucrar o no a terceros tan significativos como Israel y Washington, es ésta por sí misma problema de la mayor magnitud y que tiene su eco entre los refugiados palestinos del Líbano.
jose@javaloyes.net
miércoles, junio 13, 2007
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