jueves, junio 07, 2007

Fernando Gonzalez Urbaneja, Fainé + Nin, La Caixa del siglo XXI

viernes 8 de junio de 2007
Fainé + Nin, La Caixa del siglo XXI Fernando González Urbaneja

La ejecución del relevo en La Caixa ha sido limpia y aséptica, sin daños aparentes, ascensos verticales, inobjetables, y con valor añadido venido de la periferia. Este mismo mes La Caixa tendrá plenamente operativa una nueva línea ejecutiva, que supone tanta continuidad como renovación. Ricardo Fornesa se va pero se queda, tras protagonizar una transición compleja con envidiable naturalidad. Sustituyó a su amigo Vilarasau como solución interna provisional para ganar tiempo y para presidir La Caixa con autoridad y defensa cerrada de su carácter.
Cede el bastón de mando a la opción interna, la más lógica, a Isidro Fainé que validará la gestión anterior, de la que ha sido protagonista destacado. Y junto a Fainé aparece un profesional que no es de la casa pero sí de la familia cercana: Juan María Nin, uno de los ejecutivos de banca con mejor reputación, con una trayectoria impecable y con la experiencia y la frescura de haber pasado, sin crear conflicto, por el Hispano, el Central Hispano, el Santander Central Hispano y el Sabadell.
Nin es un banquero de nueva generación, con credenciales académicas, con experiencia en la administración (anduvo por la Trinidad, cuando Calvo Sotelo era el ministro para entrar en Europa), y con una carrera medida en la banca, donde ha pasado por todos los puestos y divisiones. Banquero de negocios, director regional, banquero comercial… nada del negocio le es ajeno.
Cuando las fusiones expulsaron talento, Juan María Nin fue requerido por el Sabadell, al que ha dedicado los que han sido los mejores años de su vida profesional. Y cuando parecía que había llegado a puerto le llega un requerimiento que no puede rechazar, dirigir La Caixa y preparar el siguiente relevo.
Paul O’Neill, presidente de éxito de Alcoa durante muchos años, fue llamado por Bush para formar parte de su gabinete. Acudió a Washington, a la cita con el presidente electo, con un mandato irrevocable de su esposa: no te dejes enredar, acabas de jubilarte y hay que vivir. Se dejó enredar, y la única excusa que pudo expresar fue: “es que me ha ofrecido Tesoro”. Luego, como tenía carácter y vio que al presidente le importaba una higa la economía, se despidió; pero anotó en la biografía la condición de 72º secretario del Tesoro de Estados Unidos. A Nin le debe haber pasado algo parecido: “era la dirección general de La Caixa, no cabían excusas”.
Isidro Fainé ha completado un trabajo muy fino para articular un relevo difícil, azaroso, que podía haber exigido alianzas inconfesables, equilibrios y contrapartidas. Ha conseguido una ejecución discreta, rápida e incontestable. Probablemente, Nin es el mejor banquero de su generación, como Alfredo Sáenz de la anterior. Un activo para Fainé y para La Caixa, una garantía para el siglo XXI.
FGUrbaneja@wanadoo.es

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