El baile del parqué al son histérico de un poder en almoneda
Graciano Palomo
Alguien está poniendo en marcha una nueva operación "centrista" que podría recibir abundante financiación de un poder empresarial harto de la arrogancia de los dos grandes partidos.
20 de junio de 2007. Hasta la fecha todo han sido fanfarrias hueras, salvas con pólvora del rey, jueguecitos de políticos de salón, oteguis, dejuanas, aeneuves y paqueiradas varias. Con decir que ha sido José Tomás quien ha puesto bonete de payeses a los catalinos trasnochados está todo escrito.Aquí lo que va a mandar a partir de ya hasta las próximas elecciones generales que no ganará Mariano Rajoy pero puede perder Rodríguez Zapatero es la mamandurria fáctica, leáse el jurdó, la pasta, los caudales. Se nota especialmente en los chicos del Foment del Traball, que no terminan de ver claro eso del Montilla y el Carod y muy especialmente en el cuartel general de Diego de León (CEOE), donde el discurso ultra de Díaz Ferrán luego no se compadece con los lametazos a la piel dorada de los sillones del poder político.Los empresarios, a quienes ahora en La Moncloa prefieren llamar "empleadores", lo que están exigiendo es tranquilidad y buenos alimentos, ideas claras y planes específicos para poder desarrollar su trabajo; al fin y al cabo les da igual que les da la mismo quién mande, eso sí, con tal de que se le pueda tener un mínimo respeto, que es lo que falta ahora mismo.Uno de los secretos mejor guardados en la city es quién o quiénes están auspiciando –por lo bajini, no sea que se vayan a cabrear los chicos de Ferraz y Génova 13- la constitución de un nuevo partido "netamente centrista" que según algunos estudios demoscópicos podría aglutinar entre tres y cinco millones de votos siempre y cuando haya líderes serios, discursos serios y programas sensatos. Porque empresarios y financieros dispuestos a poner dinero para acabar con la arrogancia del PSOE y del PP existen. Cómo estará la cosa que el padre de todo esto es el inquieto dirigente democristiano catalán Durán i LLeida, que ha convencido a su compadre Josu Jon Imaz y al ex aznarista Manuel Pimentel para intentar poner en marcha la "Operación Reformista II" ante el hueco por la mitad que dejan el radicalismo de unos y otros. Una federación de partidos de centro con implantación en toda España permitiría a los nacionalistas moderados de Cataluña y País Vasco tener algo más de poder en donde se decide y no quedarse en la mera marginalidad de sus escuetos territorios. Por ahí van los tiros, si bien a nadie se le oculta aquel fiasco tan tremendo que se pegó en su día Miguel Roca aupado con los inmenso dineros de Rafael Termes, vía AEB y CEOE.Pero las circunstancias han cambiado. Tengo para mí que si, por lo que fuera, José Bono y Alberto Ruiz-Gallardón (los dos perfiles ideales para esta nueva operación, de momento de mero salón) no encontraran su sitio en el PSOE o en el PP y decidieran otear nuevos horizontes, es más que claro que financiación no les iba a faltar.Pero hasta que eso llegue (si llega) lo único contable es que al ladrillo y sus inmensas fortunas amasadas en los últimos lustros les está saliendo el color amarillo. Es decir, que ya se pueden contabilizar en Bolsa fiascos enormes como el de Astroc, Jazztel, Solaria y unos cuantos valores más que son el reflejo de que la crisis económica toca sus nudillos en el dintel de España.Ahora que los chicos del PP aprovechan las somnolientas tardes en el Parlamento para dejar de preguntar sobre lo de ETA sería conveniente que, al menos por una vez, se preguntaran si los españoles tienen despejado su futuro económico.Es tan claro que donde no hay harina todo es mohína. Y en los meses que restan hasta que otra vez volvamos a ser llamados los españoles a las urnas es tiempo suficiente para que los nubarrones se conviertan en tormenta de granizo.
martes, junio 19, 2007
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