CONTINÚA LA DESCONFIANZA ENTRE AMBOS
Zapatero oculta a Rajoy los informes del CNI sobre la lucha contra ETA
Miguel Ángel Orellana
La Moncloa acusa a Interior de filtrar la mediación de Bernardino LeónLa palabra del Gobierno contra la de "El Mundo" y "ABC"
Era una tradición que el Gobierno compartiese con la Oposición los informes de inteligencia sobre la banda terrorista. Eso se acabó con el "alto el fuego" y no ha vuelto tras su final.
20 de junio de 2007. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy, se aproximaron el pasado 11 de junio en su cita en el Palacio de La Moncloa -sobre todo trasladaron a la sociedad una imagen de mínima unidad- manteniendo absolutamente intactas sus distancias, sus recelos y sus hostilidades. Tan frágil es la foto de la reunión que ni siquiera ha permitido una convocatoria del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, marco formal que dirigentes socialistas y populares del máximo nivel utilizaron en el pasado para compartir toda la información relacionada con ETA. La trascendencia de la amenaza terrorista exige que nadie frivolice sobre el particular. Y sobre todo exige que el Gobierno ofrezca al PP todos los datos. Las circunstancias así lo demandan. El pasado viernes se produjo el primer encuentro del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, con el responsable popular del área de Interior y Justicia, Ignacio Astarloa, y quedó supuestamente abierto un canal de contacto. Pero el hecho es que fue, según señalan fuentes solventes a Elsemanaldigital.com, Astarloa quien se vio reclamando la cita a Rubalcaba tras esperar en vano la llamada del ministro. El consenso entre PSOE y PP no es un bien en sí mismo; es positivo y necesario en la medida en que puede contribuir al que debería ser el objetivo de todos los demócratas: la derrota definitiva de ETA. Rajoy ha venido dejando claro a Zapatero cuáles son las líneas rojas que el Gobierno no podía traspasar en su negociación con los terroristas. El PP se ha erigido -con escaso éxito- en garante durante los últimos 14 meses de que los tratos con la banda asesina no redundasen en perjuicio ni del Estado de Derecho ni de la memoria de las víctimas. Ahora bien, el peso de la responsabilidad durante el "proceso" y en el "postproceso" siempre ha recaído sobre Zapatero. A lo largo de los tres últimos años, el presidente del Gobierno se ha hecho acreedor de la desconfianza del principal partido de la Oposición. La constatación de que ha ocultado la verdad sobre los contactos del Gobierno con ETA sólo ha acrecentado ese lógico recelo. De hecho, según confirman las mismas fuentes a este periódico, el jefe del Ejecutivo dio instrucciones desde el minuto uno del "proceso" al CNI para que no se enviasen al Partido Popular los dossieres sobre la banda terrorista, algo que hasta entonces se había hecho con asiduidad con la oposición de turno. Es más, siempre según esas fuentes, los informes de inteligencia siguen sin llegar a manos del PP. Es evidente que los detalles de una información tan sensible no pueden ser radiados, pero Zapatero tiene la obligación de compartir toda la información con Rajoy si de verdad quiere lograr la implicación del partido de la Oposición ante el inminente retorno de ETA a las bombas.
martes, junio 19, 2007
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