viernes, junio 22, 2007

Cesar Alonso, El monotema

viernes 22 de junio de 2007
El monotema
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS
A los socialistas, incluso a sus periodistas, les gustaría que no habláramos tanto de Otegi, de De Juana, del asalto a los Ayuntamientos vascos, de las negociaciones con ETA, de las revelaciones de «Gara», de la vuelta de los escoltas, de la excepcionalidad antidemocrática del País Vasco... Pero, ¿acaso no son los propios socialistas los responsables de «esa» actualidad que detestan? Este nuevo guía de lecturas buenas y malas que es López Garrido nos reprende porque damos credibilidad al órgano de expresión del movimiento con el que negocia el Gobierno el derecho de autodeterminación.
Yo comprendo que el equipo político de Zapatero, los viejos cargos de los tiempos de González y, en general, los militantes socialistas tengan que comer todos los días cristalillos. ETA en la sopa. Entonces, ¿por qué no se levantan frente al proceso de paz y el optimismo antropológico de ZP, basado en la rendición ante el enemigo y la esperanza de la «paz» más amarga que hubiéramos podido imaginar?
Pero supongamos que todos, ciudadanos y periodistas, nos rebeláramos contra la actualidad y dejáramos de hablar de ETA. ¿Saldría ganando la imagen del Gobierno? Supongamos que en vez de centrarnos en el descubrimiento de los cien kilos de explosivos eligiéramos como tema más relevante los debates sobre la Unión de los 27. ¿Acaso quedaría airoso aquel Zapatero que pretendió ser el adalid de la Constitución Europea? Hoy nuestro presidente, nuestra diplomacia, sigue abrumada por aquel fracaso, producto de la ignorancia.
Supongamos, asimismo, que asignáramos el protagonismo de la actualidad al debate sobre la asignatura de formación ciudadana que pretende imponer Mercedes Cabrera. Mi postura, como la de tantos millones de ciudadanos, sería la misma que la del Episcopado. ¿Acaso luchamos por las libertades para terminar aceptando la formación del espíritu anacional, según Marina?
La verdad es que no sé con qué temas de actualidad el Gobierno de Zapatero podría quedar bien.Una cosa parece clara, y es que nadie desearía que a la ruptura de la tregua de ETA viniera a sumarse la de la burbuja de la vivienda.

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