viernes 22 de junio de 2007
En contra del cambio
XABIER GURRUTXAGA
La izquierda abertzale oficial valoró los resultados obtenidos en las pasadas elecciones como muy positivos y vio en la suma de las papeletas legales e ilegales un fuerte respaldo a las posiciones mantenidas en el llamado 'proceso'. Es innegable que los resultados de ayuntamientos e instituciones forales de la comunidad autónoma y de la foral navarra confirman el mantenimiento y hasta el reforzamiento de ese espacio político y electoral. Sin embargo, esa valoración general del conjunto de Hegoalde, esconde y oculta realidades como la de Navarra donde la presencia de esa izquierda abertzale está empezando a ser escasamente significativa en términos políticos y electorales. El número de papeletas nulas de ANV para el parlamento no ha superado la cifra de 18.000, representando escasamente un cinco por ciento. Esa misma realidad, claramente descendente, se da en la capital donde las listas legales de ANV obtienen el respaldo del 6% de los votantes. Por el contrario, en ambos casos, Nafarroa Bai cuadriplica los votos obtenidos por la izquierda abertzale representada por Batasuna. La situación se les está volviendo complicada y tiene muy difícil solución internamente.Esa izquierda abertzale que ha hecho de la cuestión navarra un auténtico dogma y que plantea la territorialidad como una condición 'sine qua non' para poder lograr un acuerdo para la finalización del 'conflicto armado' está perdiendo posiciones muy relevantes en ese territorio, precisamente por tratar de condicionar y vincular el futuro político de Navarra a la finalización de la violencia de ETA. Justamente los resultados de Nafarroa Bai, tanto al parlamento como al ayuntamiento, constituyen la mayor censura social a la continuidad de la violencia; la mejor expresión del fracaso inequívoco de la estrategia político-militar que desarrolla el binomio ETA-Batasuna. El deseo de cambio expresado en las urnas por una mayoría de votantes navarros es hoy el mejor argumento para exigir el silencio definitivo de las armas, con más razón cuando esas armas pretenden ser utilizadas para recuperar los derechos históricos del viejo Reino. Ese silencio es necesario y hasta imprescindible para allanar las dificultades y para superar las limitaciones sociales, económicas y culturales que el cambio político presenta en Navarra. No se puede estar a favor del cambio en esta comunidad y, al mismo tiempo, callar ante el anuncio de ETA sobre la ruptura de la tregua.Esta organización sabe que la constitución de un nuevo gobierno integrado por PSN, Na-Bai e IU constituye una dificultad añadida, de enorme calado, para justificar ante los suyos las 'ventajas y aportaciones' de la lucha armada para conseguir la territorialidad. Lo saben y contribuirán a su manera, añadiendo más dificultades a las realmente existentes. El propio hecho del anuncio de la ruptura del alto el fuego una semana después de las elecciones, con las posibilidades de cambio que permitían los resultados en Navarra, es bastante significativo de las verdaderas intenciones de los autores. Probablemente sea ETA, la organización que ha decidido reanudar la violencia terrorista, una de las más interesadas en que en Navarra las cosas continúen como estaban. Es decir, que siga UPN en el Gobierno. Así evitarían preguntarse sobre su continuidad, dejando que sea la inercia quien les alumbre y dirija.x.gurrutxaga@diario-elcorreo.com
jueves, junio 21, 2007
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