martes, junio 19, 2007

German Yanke, Todos desconcertados

Todos desconcertados Germán Yanke

Dos mensajes impresionantes nos ha dejado este lunes el secretario de Organización del PSOE, convertido de algún modo también en portavoz de un Gobierno más bien silente. Tan silente que aparecen en las portadas de los periódicos una y otra vez las declaraciones del ministro de Justicia. Primero: UPN no contará para gobernar con los votos de los socialistas. Segundo: invita a responder a Mariano Rajoy a la pregunta de si su apoyo al Gobierno en materia antiterrorista requiere como condición previa “que le dejemos gobernar en Navarra”. El señor Blanco merece distinciones que hasta el momento se le han negado.
La afirmación de que no contará UPN con el voto del PSOE se debe completar con el anuncio del señor Puras de que será candidato a la investidura como presidente de Navarra. Es decir, así queda despejada, y rechazada, la hipótesis de que, aprovechando la ley, podría constituirse en minoría un Gobierno presidido por Miguel Sanz como cabeza de la lista más votada. Pero, si las cosas son como dicen estos representantes socialistas, no habrá tal automatismo y el candidato socialista sólo negociará el apoyo y la coalición con Nafarroa Bai para ser investido.
No contento con esto, el señor Blanco trata de meter el dedo en el ojo del presidente del PP con la preguntita de si su anunciado apoyo al Gobierno tiene como condición, precisamente, una cuota de poder, en este caso en Navarra. Pero el tema de Navarra no es eso, no se trata de discutir si el Gobierno foral debe ser del PSOE o del PP, sino de qué tipo de estrategia implica que deba formarse con una coalición nacionalista que pretende unir Navarra al País Vasco, dar carta de naturaleza a la aberrante idea del “ámbito de decisión” (vasco y navarro) y que quiere avanzar hacia la independencia. Es, sin duda, una cuestión sensible, tanto por el problema del nacionalismo como por la exigencia reiterada de ETA en el tema de Navarra. Así que, más allá de la pretendida y fallida gracia del secretario de Organización del PSOE, se podría preguntar si el Gobierno, con esa teoría dogmática del sometimiento del PP a su doctrina, pretende que los conservadores le apoyen a pesar de poner en práctica un esperpéntico programa de pactos con los nacionalistas e hilos irrompibles (a pesar de tanto revés) para retomar el “final dialogado”, que es de lo que se trata.
Con esto, sería la enésima vez que el señor Rajoy sale de la Moncloa produciendo un cierto bochorno. Se recuerdan en esta tesitura —que ojalá no se dé, aunque parece que sí— sus palabras sobre el desconcierto que le produjo al presidente Rodríguez Zapatero su actitud colaboradora. ¿Quién ha terminado desconcertado? Al término de la entrevista se dijo que Mariano Rajoy había planteado el tema de Navarra y que el presidente le dijo que eso se decidiría “allí”. Se podría pensar que no era sino una fórmula retórica para no reconocer que el asunto se había efectivamente tratado, que la propuesta del presidente del PP se negociaba, pero no como una exigencia previa y formal. Pero resulta que sí, que se va a decidir “allí”, es decir, en cualquier lugar en el que no esté ni de lejos el señor Rajoy.
Ahora sí que el líder de la oposición nos debería explicar con detalle de qué se habló realmente. Para que, además de los protagonistas, no terminemos desconcertados todos.

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