miércoles, julio 25, 2007

Primo Gonzalez, China manda sus bancos

miercoles 25 de julio de 2007
China manda sus bancos Primo González

La batalla por el control del banco holandés ABN sigue abriendo posibilidades hasta ahora inexploradas en el sector financiero mundial. Ya de por sí, el hecho de que en la pugna por comprar el banco haya aparecido un consorcio de grandes bancos con la presentación de una oferta común ha sido todo un acontecimiento, sobre todo porque da a entender que cualquier banco, por grande que sea, puede ser objeto de compra: basta con que varios colegas se pongan de acuerdo para financiar la operación y repartirse los activos de forma negociada.
Ahora acaba de aparecer una segunda novedad importante: los bancos de China hacen su aparición en escena como compradores de participaciones bancarias en el núcleo central de la Unión Europea. Esta novedad coincide con el ascenso del mayor banco chino, el Banco Industrial y Comercial de China, a la primera posición de la clasificación bancaria mundial, por delante de Citigroup. China cuenta, en efecto, con el banco más capitalizado del mundo, es decir, el de mayor valor bursátil tras haber superado estos días a Citigroup. El valor de mercado de esta entidad líder supera ya ligeramente los 250.000 millones de dólares, impulsado en especial por la explosiva subida de la Bolsa de China, en la que algunos de los grandes bancos están multiplicando este año sus beneficios por cinco.
La aparición en escena del China Development Bank, banco de la órbita del Gobierno chino, como candidato a participar en la compra no sólo del holandés ABN sino de su comprador, el Barclays, abre una nueva dimensión en el negocio y en la consolidación de la banca europea. El banco chino, acompañado por otra entidad de Singapur, puede convertirse con ocasión de esta puja en el principal accionista del británico Barclays, con una participación que podría alcanzar el 8% del capital de Barclays. Era cuestión de tiempo que los bancos chinos hicieran su aparición en los países desarrollados. Hay razones de peso para sustentar su expansión. Una de ellas es el hecho de que China es en la actualidad el país con más dinero líquido disponible en sus cuentas, por encima del billón de dólares. Pekín ha ido acumulando dinero en sus reservas aprovechando el elevado superávit externo que tiene su economía. La presencia exterior de los inversores chinos se había dejado ya notar en algunos mercados, sobre todo en Estados Unidos, en donde es el primer comprador internacional de Deuda del Tesoro y, por tanto, el mayor financiador externo de la mayor economía del mundo. Ya el pasado año, empresas chinas intentaron tomar posiciones en el sector petrolero norteamericano, pero con escaso éxito debido a la oposición oficial.
Pero su aparición ahora en un nuevo consorcio, encabezado por Barclays Bank, para optar a la compra de ABN, abre una nueva perspectiva financiera y en todo caso política. El proceso de consolidación bancaria europeo, es decir, la suma de los bancos incluso grandes para crear entidades de dimensión mundial ha tropezado en los últimos años, y todavía en la actualidad, con los nacionalismos excluyentes, que han logrado impedir hasta la fecha la formación de un banco auténticamente paneuropeo.
Los Gobiernos europeos se han afanado en impedir que sus principales bancos nacionales fueran adquiridos por accionistas de otros países de la misma zona euro. Ello explica, entre otras cosas, por qué Francia o Italia siguen con bancos nacionales en régimen de exclusividad, tras haber hecho todo lo posible y parte de lo imposible para cerrar la puerta a los foráneos, aunque fueran europeos. Pero ahora, con la llegada de los chinos, cabe preguntarse si la Comisión Europea va a seguir mirando para otro lado, sobre todo si tiene en cuenta que los primeros asaltos corresponden a bancos chinos de propiedad estatal. Y, además, si se considera el hecho de que China puede exigir reciprocidad a los europeos, no en vano la compra de participaciones bancarias en China se ha convertido en una de las distracciones favoritas de los bancos europeos (españoles incluso) en los últimos meses.

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