martes, julio 31, 2007

A Imaz le crece su propio "club de la comedia" por la gresca en el PNV

GARGANTA PROFUNDA

A Imaz le crece su propio "club de la comedia" por la gresca en el PNV
Elsemanaldigital.com

Le llueven los chistes. Entre otras cosas porque los malos resultados electorales cosechados han reabierto viejas heridas entre sectores que ven difícil la convivencia interna.

1 de agosto de 2007. El partido que lleva pilotando el transatlántico vasco desde el fin del régimen de Franco vive noqueado. Sólo Xabier Arzalluz, siempre lenguaraz cuando se trata de hablar de la dirección de la formación que presidió durante un cuarto de siglo, se atrevió a afirmar semanas atrás y en público que "los cuchillos ya están preparados". La cita será el 2 de diciembre en Bilbao, fecha del cónclave que elegirá al presidente del PNV para los siguientes cuatro años. Y la verdad es que los pésimos resultados municipales el pasado 27-M han servido para que una extraña mezcla de pesimismo, preocupación, enfado y desconcierto haya calado en Sabin Extea, sede central. La pasada cita con las urnas demostró a las claras que en el PNV no solamente conviven sectores enfrentados, sino que se vislumbraron puñaladas traperas, como la filtración a los medios de comunicación del dossier sobre el abultado patrimonio no declarado del candidato de Joseba Egibar a la Diputación de Guipúzcoa, o el escándalo de la Hacienda de Irún. Pero en horas bajas, al menos no se ha perdido el humor en los atribulados interiores del PNV, donde, a falta de nuevo repertorio de chistes sobre bilbaínos y guipuchis, se echa mano de una actualidad interna más propia de los Top Ten del Club de la Comedia. Y como muestra, ha llegado hasta Garganta Profunda la última salida propagada entre militantes de base y dirigentes. Dice así: Un nacionalista vasco naufraga en los mares del Sur. Tras haber alcanzado una isla desierta se instala en ella y, con gran cantidad de tiempo libre a su disposición, comienza a edificar dos batzokis en plena línea de costa. Al cabo de treinta años un trasatlántico que pasaba por allí divisa la señal de socorro del náufrago. El capitán y miembros de su tripulación desembarcan en un bote para reunirse con él. Una vez en la isla, el capitán, tras haber visto las ikurriñas ondeando en las fachadas, le comenta al vasco: "Así que es usted del PNV. Pero dígame, ¿por qué ha construido dos batzokis? Menudo derroche de trabajo. ¿No le bastaba con uno solamente?". A lo que el náufrago responde con rostro de indignación señalando al batzoki más próximo: "Yo voy siempre a éste de aquí. En el otro, ni se me ocurriría poner los pies jamás". Pues eso, la grieta abierta desde 2003 entre Imaz y Egibar por el poder interno es de tal magnitud que se ha convertido en un profundo desfiladero donde ya caben hasta dos maneras opuestas de concebir el nacionalismo vasco del siglo XXI. Pero, a mal tiempo, siempre queda la opción de la buena cara.

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