lunes, julio 30, 2007

Urbaneja, Esa crisis que no llega

martes 31 de julio de 2007
Esa crisis que no llega Fernando González Urbaneja

El inminente enfriamiento de la economía, más aún la inevitable recesión, no acaba de llegar. Algunos la vienen anunciando desde hace tres años (por ejemplo, los análisis económicos de FAES), aunque confundiendo hipótesis verosímiles con realidades. Y desde fuera, especialmente desde medios británicos, siguen certificando un desplome inmobiliario que habilitará una inmediata pérdida de confianza, una crisis financiera y un derrumbe de la economía. Pero semejante plantilla tampoco llega en esos términos.
Lo probable y verosímil es que este largísimo periodo de crecimiento (va para catorce años) tropiece, como siempre ha ocurrido, y dé paso a una fase de ajuste, semejante a lo ocurrido en 1993-94. Las amenazas para ocurra algo así son evidentes: importante desequilibrio de la balanza de pagos; diferencial de inflación crónico con los competidores que resta competitividad; enorme endeudamiento de las familias; eliminación de las ventajas competitivas tradicionales con un gran déficit en materia educativa; deficiente funcionamiento institucional, especialmente en la justicia y los organismos reguladores pretendidamente independientes del gobierno de turno; y, finalmente, escasez de medidas de reforma estructurales que mejoren la productividad y competitividad.
El diagnóstico, con más o menos énfasis, es compartido. Si repasamos las pretensiones de los dos grandes partidos las conclusiones son semejantes, aunque el del Gobierno presuma de hacer lo que el de la oposición le exige.
Pero la realidad no se corresponde con ese cuadro. La economía sigue fuerte y el Gobierno, a estas alturas del año, cuando anda embarcado en cuadrar las cuentas del nuevo Presupuesto, vuelve a revisar sus objetivos al alza, con mejora de las expectativas de crecimiento en casi medio punto.
Y en ayuda de esa revisión llegan los datos de empleo, la EPA del segundo trimestre y los registros de afiliación y recaudación de la Seguridad Social. Mientras los empleadores sigan empleando, mientras el empleo crezca, el punto de inflexión del ciclo seguirá yéndose unos meses más allá.
Trescientos mil ocupados más en el segundo trimestre de este año que en el anterior y 675.000 más que en el mismo trimestre del año anterior son datos contundentes que revelan que la locomotora sigue a pleno rendimiento. La subida de interés enfría la caldera, resta fuerza al sector inmobiliario, pero no parece que vaya a producir una catástrofe financiera. Ése es el riesgo que acogota ahora a los mercados financieros internacionales, un derrumbe en cadena de los mercados secundarios de títulos hipotecarios (que ronda cifras de un billón de dólares, según estudios de la FED), especialmente esos CDO (colateral debt obligations) generados en el segmento de las hipotecas para pobres (las subprime), formalizadas con pocas garantías aunque con excelente rendimiento para el prestamista. Es probable que la crisis de los CDO obligue a elevar las exigencias de garantías e introduzca prudencia a la hora de financiar nuevas operaciones, pero eso no implica que la crisis financiera sea inevitable.
Las autoridades monetarias y los propios gobiernos, mediante la palanca fiscal, tienen recursos e instrumentos para afrontar esos problemas y construir barreras de defensa y protección que eviten contagios peligrosos.
Mientras la economía española sigue creciendo muy por encima del 3% y no parece que baje de esa cota antes del 2009, quizá mediado el 2008, con otra legislatura, con las elecciones generales a la espalda. Porque esto aguanta un año, al menos nueve meses. Luego... ya veremos.
FGUrbaneja@wanadoo.es

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