martes, julio 24, 2007

Pablo Sebastian, CiU mira a Madrid

martes 24 de julio de 2007
CiU mira a Madrid Pablo Sebastián

Convergència i Unió no descarta entrar en el Gobierno de España, con uno o varios ministros, si los votos de CiU fueran imprescindibles para el futuro candidato a la Presidencia del Gobierno, tras las elecciones generales que se acercan. Eso es lo que ha acordado el comité ejecutivo de CiU en su reunión de ayer, dándole parte de la razón al secretario general y jefe de las filas confesionales de Unió, José Antonio Duran Lleida, y obligando al líder de la coalición, Artur Mas, a ceder parte de sus posiciones aunque no del todo, porque por ahora CiU sólo abrió la puerta del pacto en Madrid, aunque no de manera definitiva.
Falta para ello conocer el resultado de las elecciones, saber si los escaños de CiU son imprescindibles para el PSOE o para el PP para formar nuevo Gobierno, y si se diera ese caso, finalmente, tomar la decisión de entrar en un Ejecutivo español que contaría con ministros nacionalistas por primera vez en la transición.
La decisión de CiU, además de evidenciar la debilidad que tiene el actual liderazgo de Artur Mas, va a tener consecuencias inmediatas en la política catalana porque los de ERC —ya empezaron ayer por boca de Joan Ridao— dirán que CiU antepone España sobre Cataluña, y que ese paso los alejará del poder catalán y del Gobierno de la Generalitat.
Y puede que algo de razón lleven los de ERC, partido donde también hay serios problemas de liderazgo entre Carod y Puigcercós. Pero los de ERC tampoco las tienen todas consigo, porque si CiU consigue la llave del poder de Madrid y quien gana las elecciones es Zapatero, a Montilla le puede oler la cabeza a pólvora en la Generalitat, de la misma manera que Aznar cortó en el PP de Barcelona la cabeza de Vidal-Quadras para llegar a la Moncloa en Madrid. Pujol, como mercader para comprar y vender, no tiene precio, y en CiU parecen haber llegado a la conclusión de que el tripartito es hoy día invencible en Cataluña y que hay que derrotarlo en Madrid.
Pero puede que los esfuerzos de CiU y el desgaste previo que ello implica para sus dirigentes les sean inútiles si al PSOE o al PP, al final, les salen las cuentas para gobernar solos o con otros y no se ven en la necesidad de pasar por la taquilla de CiU para gobernar. Sin embargo, algo se mueve en Cataluña —y también en el PNV de Imaz— y puede que para bien, porque esa disposición de CiU de querer entrar en el Gobierno de España, viniendo de un partido nacionalista, en un tiempo en el que prima la autodeterminación y la independencia confederal del Estado, es una buena y razonable señal. Mientras que las alianzas con partidos radicales e independentistas como Esquerra, Bloque, Bloc y Batasuna no conducen a nada bueno sino todo lo contrario, como muy bien deberían saber en el PSOE y en el palacio de la Moncloa, donde en cierta manera piensan, a su vez, como Duran: con tal de alcanzar el poder, pactemos con el diablo. Pero hay diablos y demonios, que no son la misma cosa, aunque a simple vista parezcan igual.

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