martes, julio 24, 2007

Urbaneja, La obsoleta figura del secuestro de una publicacion

martes 24 de julio de 2007
La obsoleta figura del secuestro de una publicación Fernando González Urbaneja

Secuestrar una publicación, mandar a la Policía a retirarla de la imprenta o el quiosco suena horrible, recuerda tiempos pasados y tiene evidente mala prensa, sólo puede suscitar rechazo. Sin embargo, la figura existe en la mayor parte de las legislaciones positivas de los países con mejor reputación democrática. En el nuestro aparece al final del celebrado artículo 20 de la Constitución de 1978, en su apartado quinto, con el carácter restrictivo de que: secuestro, pero sólo mediante resolución judicial.
De manera que el antipático secuestro puede existir siempre que concurra un juez capacitado para ponerlo en vigor. Semejante práctica, retirar de circulación una publicación, sólo se justifica en una legislación que ampara libertades como medida preventiva para evitar que se conculquen otras libertades, para no difundir lo que afecte al derecho de las personas a su intimidad, honor e imagen. Sin ese respeto la propia libertad de expresión o información palidece, pierde fuerza y convicción.
En el caso de la revista satírica El Jueves se ha producido el secuestro por auto judicial, algo poco frecuente aunque no insólito en la reciente democracia española. Y se ha producido con la intención de prevenir la divulgación de algo denunciado como delito por el Ministerio Fiscal. Evidentemente que el objetivo preventivo ha fracasado, no se ha impedido la difusión, todo lo contrario, se ha multiplicado esa difusión hasta la náusea.
De manera que a la vista de la experiencia convendrá revisar la figura del secuestro, pero no tanto en la legislación positiva (desde luego que no parece que haya que cambiar la Constitución por esto) cuanto en la practica fiscal y judicial. La referencia del auto del juez a los “moldes de impresión” revela desconocimiento, falta de diligencia para enterarse y evidente distancia de la realidad.
La opinión de que la portada de El Jueves era zafia, grosera... parece unánime, pero ello no le exime de amparo desde la más generosa libertad de expresión, la que definen la ley y la doctrina del Constitucional. Pero en esa misma doctrina aparecen figuras limitativas e interesantes que son las que ha utilizado el fiscal y atendido el juez.
La de la injuria y la calumnia contenidas en el código penal son delicadas, complejas, especialmente la primera, que requiere acreditar el ánimo de injuriar. Como son figuras penales aplicadas a la libre expresión son antipáticas, poco usuales. Se une además una figura de injurias a una institución como la Corona, que representa al conjunto del Estado. Si quien injuria la Corona se apellida Otegi o semejante, la opinión es más propicia a sancionar, en otros casos las opiniones se dividen.
El fiscal no ha utilizado el camino civil de la afrenta al honor, a la propia imagen o la intimidad. Es una vía más blanda pero que puede ser contundente desde el punto de vista indemnizatorio y disuario que debe contemplar una condena. Se trata de un cauce sugerente para jalonar el perímetro de la libertad de expresión y su roce con otros derechos. En este sentido se escuchan comentarios que merecen atención: ¿quién puede alegar honor, propia imagen, privacidad?, ¿pueden reclamar ese derecho las personas notorias, los pretendidamente poderosos?
Es celebre el ejemplo de que la borrachera de un personaje público en la intimidad de su hogar pertenece a su privacidad, la misma borrachera en un sitio público o conduciendo un vehículo es materia de otro costal.
Los chistes o comentarios groseros y zafios pueden quedar amparados en la libertad de expresión, pero afectados también por los derecho de otras personas, príncipes o plebeyos, altos o bajos. Los de El Jueves son así, pero no son distintos a los demás, tienen que responder de sus excesos y celebrar sus aciertos. No tienen bula, gestionan un negocio de talento y de riesgo, sobre todo cuando el talento no aparece. Que lo zafio y lo grosero salga gratis estimula más de lo mismo. Otra cuestión es cuándo y por dónde empezar a pasar las facturas.
FGUrbaneja@wanadoo.es

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