martes, julio 24, 2007

Xavier Navaza, La muy noble y leal oposicion

maretes 24 de julio de 2007
POR XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
La muy noble y leal Oposición
Desde hace dos semanas, sus señorías vienen haciendo balance legislativo del primer bienio del Gabinete bipartito y el resultado no puede ser más alentador: socialistas, populares y nacionalistas, a pesar de desearse íntimamente lo peor, cuando llega la hora de la acción parlamentaria de verdad se llevan a partir un piñón. La última en hacer cuentas ha sido la dama que rige el tiempo en la Casona del Hórreo, Dolores Villariño: "El Parlamento, al fin, se ha convertido en lo que tiene que ser: el centro de la vida política de Galicia y el espacio del diálogo y del consenso".
La presidenta de la Cámara se lo ha dicho a los chicos de la Tevegá y, para cargar sus palabras de razón, tal vez de autoridad, ha recordado que en torno al ochenta por ciento de cuantas iniciativas legislativas han nacido allí en los dos últimos años lo han hecho por unanimidad.
Es decir, que -lejos de la imagen a menudo críptica y cavernícola que algunos quieren identificar con el PPdeG que lidera Alberto Núñez Feijóo- la escena política de nuestra tierra cuenta con una muy noble y leal Oposición: tanto que habitualmente se pone de acuerdo con las huestes parlamentarias de Emilio Pérez Touriño y los lanzarotes de Anxo Quintana en Compostela. Vivimos, pues, en un contexto que está a años luz de la geografía política de Madrid, donde la lluvia de vitriolo dialéctico acompaña casi todos los días al parte meteorológico del laberinto español.
Pero incluso siendo como es un balance tan positivo, pudo haber sido mejor. En Correo TV, reunidos Ismael Rego (portavoz del PSdeG), Carlos Aymerich (portavoz del BNG) y Manuel Ruiz Rivas (portavoz adjunto del PPdeG), se puso de manifiesto que un cierto número de iniciativas con enjundia, propuestas por los populares, no hallaron un eco satisfactorio en los dos partidos que se reparten el poder. Vaya, que si alguien merecía algún reproche justificable serían don Emilio y el joven Quin... y mucho o bastante menos Núñez Feijóo.
Establecido el recuento legislativo en estos términos, es difícil de comprender por qué -en cuanto tienen ocasión para ello- tanto Quintana como Pérez Touriño insisten en proyectar una imagen intransigente y numantina del PPdeG: a imagen y semejanza del Partido Popular que, a escala estatal, sigue las aceradas directrices de Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, dos figuras de la fiesta imperial que, con gran teimosía, están consiguiendo que Mariano Rajoy vaya abandonando paulatinamente los varaderos del Centro que un día le dieron la mayoría absoluta a su formación. Pero incluso la reciente peripecia de Josep Piqué en Catalunya ha puesto de relieve que Feijóo está más en la onda de Javier Arenas (Andalucía) y de Alberto Ruiz Gallardón (Madrid) que en la de los cancerberos de Génova, 13. Es posible que Quintana y Touriño, por puro egoísmo partidario, se sintiesen más cómodos con un PP instalado en el búnker: entonces se acabarían los matices y don Emilio podría limitarse a repetir aquí el esquema de Pepe Blanco en la capital de España, lo mismo que a Quintana le bastaría reproducir en las campas del finisterre de la Unión los mismos anatemas que Josep Lluís Carod Rovira le dedica a la gente de la empresa popular en la ciudad Condal. Por fortuna, la realidad es mucho más compleja. Y no todo es blanco y negro en la escena de la nación.
EL DECRETO DE LAURA
Cuando llegue septiembre
El decreto para la promoción del idioma gallego en el sistema educativo ha sido uno de los asuntos de mayor importancia para este país que han quedado colgados en el vacío, lejos del consenso alcanzado en otros ámbitos. Sin embargo, nada está perdido: en septiembre, cuando llegue el momento de su aplicación práctica, PSdeG, BNG y PPdeG tendrán ocasión de estar a la altura del país. Entonces celebraremos la magnífica iniciativa de la conselleira Laura Sánchez Piñón .
LAS FINTAS DE FEIJÓO
El aroma de una frustración
El fracaso de la modificación del Estatuto de Autonomía ha sido la otra gran cuestión que, envuelta en las banderas de un desafío histórico, ha dejado tras sí el aroma de una frustración. Y no será difícil hallarle arreglo. No ya en esta legislatura, que todos -incluso el PPdeG, a pesar de las fintas de Alberto Núñez Feijóo- dan por perdida para la reforma, sino a medio o largo plazo. Hace unos días, el portavoz del PSdeG en la Cámara, Ismael Rego, dejó caer que, llegado el momento de retomar la reforma, "el trabajo ya está hecho casi, casi en su totalidad", salvo muy pocas cosas que, como la definición identitaria del país, se solventarían mediante una correlación de fuerzas distinta de la actual. Pero no es así. Carlos Aymerich (portavoz del BNG) corrigió inmediatamente a Rego dando a entender que los nacionalistas, en esa circunstancia, estarían a favor de ir hacia una modificación mucho más ambiciosa y profunda que la que se frustró a comienzos de este año .

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