miércoles, julio 25, 2007

Marcello, El topo de Prisa vigila a Cebrian

miercoles 25 de julio de 2007
El topo de Prisa vigila a Cebrián

En el CNI acaban de descubrir un topo, que ya estaba retirado, un espía o agente doble que trabajaba para Madrid y para Moscú y que ahora va a ser juzgado como traidor. Aunque dicen que este topo rojo se ofreció, o fue captado, al espionaje soviético en los tiempos de Aznar, lo cierto es que han tardado en capturarlo y no sabemos bien qué grandes secretos sobre el potencial militar español, o el armamento sofisticado de nuestro ejército, o los grandes descubrimientos tecnológicos y científicos de los españoles ha podido pasarle al Gobierno de Moscú este topo traidor. Pero no serán gran cosa, si no es alguna receta de Juan Mari Arzak, la estrategia de juego del Real Madrid de Florentino, el torpedo de pedales, o el ordenador de gasóleo. Algo habrá soplado a los rusos el agente doble español para someterse al oro de Moscú y alguien, tarde o temprano, lo contará.
Pero mientras tanto vamos a hacernos eco del informe secreto que nos ha pasado nuestro espía en el Grupo Prisa, donde corren los rumores como los ratoncillos de Castilla y León, la plaga de topos que tiene convertidos a no pocos pueblos de esa región española en ciudades imitadoras de Hamelín. Pues bien, nuestro topo en Prisa, sección El País, nos ha dicho que hay más nervios de los que se esperaban por causa de la muerte de Polanco y por el futuro de la empresa, del periódico, su línea editorial —¿llegará el libertador que los desenganche del yugo de periódico de partido?—, por más que ahora todo sean mensajes de tranquilidad, sosiego, y aquí no pasa nada.
El topo, a quien le vamos a poner el sobrenombre de Baco por la afición que tiene a la buena bebida, nos ha transmitido el siguiente mensaje:
“Os recomiendo que repaséis, en la pomposa necrológica de Juan Luis Cebrián sobre Polanco, sus alusiones a su pretendida relación con don Jesús, de igual a igual o de tú a tú, hablando de pactos de sangre —sería la derramada por los GAL— y de un presunto reparto de funciones, tú a la empresa y yo al periódico, lo que era absolutamente falso. Porque Cebrián, como todos, era un empleado de Polanco (puede que el mejor pagado, pero empleado), y éste nunca admitió a nadie, ni a Juan Luis, ni siquiera a sus herederos —en vida del editor— un trato de igual a igual. Ni lo admitió, ni estaba en su carácter, ni tenía por qué, porque era el amo, el dueño y señor de toda la situación, y Cebrián, repetimos, un empleado.” “De ahí —sigue el escrito de Baco— que Cebrián, desde que empezó a emitir señales de final de la enfermedad, no haya parado de maquinar. Como ahora ha hecho en ese artículo al meterle en la cabeza a Ignacio Polanco la idea de que la empresa, es decir, Prisa, es de los dos, y que él, Cebrián, es también una especie de heredero in pectore con los mismos atributos y poder que el nuevo presidente de Prisa.”
El topo, Baco, nos sugiere que leamos también con mucha atención la información en la que se da cuenta del nombramiento de Ignacio Polanco como presidente del consejo de administración de Prisa, y el empeño del redactor de la crónica —a instancias de Cebrián— de recordar que, cuando Polanco hizo semejante propuesta a favor de su hijo, también proponía la continuidad de Cebrián. Lo que al día de hoy carece de valor porque los poderes están en la mano del heredero y no de Cebrián. Por ello, el aún consejero delegado no ha dejado de cortejar cada vez que puede a Pancho González (que tiene a la matahari Rosa Bernal en su entorno), a ver si le quiere vender su participación a Carlos Slim, el amigo mexicano de Felipe González y Cebrián, y de esa manera ellos tendrían acceso indirecto a la propiedad y se sentarían como “amos” por delegación mexicana tanto en el consejo de Prisa como en el de Timón, como representantes de Slim, quien ya tiene bastantes consejos de administración.
Atención, pues, al Grupo Prisa, porque una nueva etapa acaba de empezar, porque las espadas que ahora están enfundadas bajo la mesa del consejo se pueden desenvainar, y porque si algunos piensan que Ignacio Polanco es un blandito que se va a dejar manejar por Cebrián, se pueden equivocar. Otra cosa bien distinta y bien posible es que Cebrián o se achante como hacía con don Jesús del Gran Poder, o maniobre para intentar hacerse él con el poder de don Jesús. Cosa que debería vigilar el nuevo presidente para, a la menor sospecha, sustituirlo por alguien de su tiempo y de su confianza, lo que sería muy bueno para todos, entre otras cosas porque Cebrián es el eslabón que ata al Grupo Prisa y al El País con Felipe, y por tanto con el PSOE. Y el grupo, muerto el patrón, necesita de una vez recuperar la independencia y su propia libertad, cosa que es imposible mientras por allí habite Cebrián. Por eso Baco, nuestro topo, lo va a vigilar.

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