jueves 26 de julio de 2007
Mortadelogate
POR IGNACIO CAMACHO
EJERCICIO de agudeza deductiva y perspicacia ideológica para aspirantes a funcionarios del CNI: si Rusia contrata a un espía español para utilizarlo como «topo», le paga por información sensible que incluye los nombres de agentes posteriormente asesinados en Irak, le abre a los servicios de información más agujeros que un queso Gruy_re y deja aspectos claves de la seguridad nacional en situación crítica... ¿a quién hay que pedirle responsabilidades?
-Hombre, a quién va a ser: ¡pues a Aznar!
-Bingo para el caballero: ya puede pasar a la siguiente prueba de su carrera para futuro agente doble. Que consiste en otra pregunta, a saber: ¿y con Rusia qué hay que hacer tras descubrirse tan flagrante infiltración?
-A Rusia, ni toserle. No se vaya a cabrear y sea peor. Además, la Rusia actual, pese a la indeseable penetración del capitalismo en su variante más ruda y descarnada, es heredera de la memoria histórica del socialismo real, y la única esperanza sólida de constituir un bloque de resistencia internacional al avance del neoimperialismo.
-¡Bravo! Este examen lleva camino de sobresaliente. Veamos si es susceptible de matrícula de honor: ¿podría acusarse a Aznar de alta traición?
-No, pero sí de negligencia grave en la custodia de secretos de seguridad durante un periodo especialmente sensible, dada la implicación del Estado español en la invasión de Irak a lo largo de la etapa en que se produjeron las filtraciones.
-O sea, que sería posible atribuirle al anterior presidente del Gobierno la responsabilidad indirecta del asesinato de los siete agentes españoles en Bagdad.
-De alguna manera podría involucrársele en algún tipo de responsabilidad política por las irregularidades ocurridas al respecto en el ejercicio de su mandato. Pero sería menester hacerlo con suma sutileza, mediante la sugerencia de datos inductivos y las adecuadas filtraciones informativas que configuren una conclusión en la opinión pública, para evitar que el Gobierno actual parezca interesado en divulgar informaciones secretas con el objetivo de perjudicar a sus antecesores. Antes al contrario, sería conveniente ofrecer una imagen de alta responsabilidad institucional.
-Este hombre promete. Diga, por último, qué conviene hacer con el «topo» descubierto.
-Echarlo a los leones con todos los agravantes, fusilándolo mediáticamente al amanecer como execrable traidor al servicio de una potencia extranjera. Oficialmente, minimizar, incluso mediante la parodia, el contenido de su traición y de los datos que haya podido pasar, para no quemar a todo el CNI, y en paralelo orquestar una limpieza interna de todo elemento vinculado con la etapa anterior.
-Definitivamente, matrícula de honor. Con este ejercicio merece acompañar al director del servicio secreto en la próxima rueda de prensa. ¿Se le ocurre alguna manera de bautizar este escándalo ante la opinión pública?
-¿Le parece bien el «Mortadelogate»?
jueves, julio 26, 2007
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