miércoles, julio 25, 2007

Cesar Alonso, Todo un plan

miercoles 25 de julio de 2007
Todo un plan

POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS
Después de haber comprobado a qué extremos culturales y políticos se ha llegado en Cataluña y en el País Vasco al haber abandonado la enseñanza en las manos de los nacionalistas, el PP parece caer en la cuenta de lo que supondría la aplicación del proyecto de «educación cívica» que defienden los socialistas. Y digo «parece» porque no estoy tan seguro de que, siendo las cosas así, los dirigentes del PP sigan pensando que el PNV y CIU pueden ser sus socios en un futuro pacto. El último en lanzar este mensaje ha sido Costa, el adelantado de Rato. ¿Y se sabe qué opina acerca del adoctrinamiento que han sufrido dos generaciones de vascos y catalanes con los gobiernos de sus futuros socios? ¿Cree que, en el caso de que se avinieran a preferir al PP, dejarían de seguir imponiendo su mentalidad antiespañola e independentista? Puras menudencias para un liberal...
Tengo la impresión de que la derecha sigue prisionera de los tópicos sobre los que sesteó en la Moncloa y aún no se ha percatado de la subversión cultural en que está empeñado el PSOE. Entonces no vieron llegar a Zapatero y aún hoy siguen pensando que es un ignorante aunque ya comienzan a preocuparse de la «coherencia» de su discurso. Por ejemplo el proyecto de «educación cívica» comienza a sumarles a algo más que a una mera ocurrencia. Intuyen que el multiculturalismo que defienden los socialistas tiene que ver con la alianza de civilizaciones en el exterior y el laicismo en el Interior; temen que el matrimonio de homosexuales tenga que ver con la superación de la familia y que la eutanasia no es sino la última concesión a una vida basada en los mínimos esfuerzos y sacrificios desde el colegio... Es posible que la derecha se entere de que la liquidación de la idea de España como nación, de la lengua común y de la tradición sea la clave de esta revolución cultural en la que están comprometidos los socialistas con la ayuda de los nacionalistas.
Zapatero ejerce de totalitario de este tiempo, es decir, suavemente aunque no por ello de modo poco eficaz. El laicismo que trata de imponer es el instrumento ideal para hacer imposible la profecía que hizo André Malraux al decir: «el siglo XXI será un siglo religioso o no será».

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