jueves 24 de mayo de 2007
De falacias y felaciones
Miguel Martínez
S EGURO que ninguno de mis queridos reincidentes se sorprende por el hecho de que nuestros políticos nos mientan en campaña prometiéndonos aquello que saben sobradamente que no van a poder cumplir. Después de los reiterados incumplimientos de nuestros representantes, nos hemos acostumbrado de tal forma a que obvien sus compromisos que ya ni se lo tomamos en cuenta y consideramos parte del juego democrático el hecho de que los políticos, sea cual fuere la formación a la que pertenezcan, nos la van a colar doblada, no pudiendo responder el votante a tanta falacia -cuando los que antes dijeran “digo” dicen ahora “Diego”- con otra actitud que la resignación. Imaginación al poder, debió de pensar la candidata al Senado belga Tania Derveaux de la formación NEE (“no” en flamenco), quien basa su campaña electoral en una web cuyo sugerente título es el siguiente: “Os haré 40.000 felaciones”, con la firma de la candidata al pie de la promesa, y a continuación, entre diversas fotos de la joven y atractiva candidata desnuda, un texto que revela lo siguiente: “Me llamo Tania Derveaux y soy la principal candidata del NEE al Senado belga. Y por petición popular haré 40.000 felaciones a cualquiera que lo pida en esta web“. No me negarán mis queridos reincidentes que la oferta de la Derveaux no es de lo más original. Zapatero y Rajoy deben de estar temblando y con sudores fríos, no vaya a ser que la original campaña sea tan exitosa que sus asesores les suelten lo de “cuando las barbas de tu vecino veas cortar…” Expresan en dicha web que ésa es la respuesta del NEE -que se considera un movimiento imparcial de protesta- a las increíbles promesas electorales del resto de formaciones, y que esperan aglutinar a aquellos a los que no les seduce ninguna otra formación electoral. Dirán en el NEE que ésa es su forma de “seducir” y que cada cual seduce como quiere. O como puede. Por exclusivos motivos de agenda y de tiempo, que no es cuestión de pasarse toda la vida chupeteando al prójimo, la Derveaux ha limitado su “acción política” a 40.000 “pacientes”, por llamar de alguna manera a los depositarios de sus atenciones, y empleará 500 días –un año, cuatro meses y quince días, que se dice pronto- practicando 80 felaciones por día –menudo estrés- a sus “applicants”, como ella define en su web. Establece también una serie de términos (Terms of service) en los que se ofrece la “aplicación” en un formulario en el que, además, se describen los servicios y se establecen una serie de normas de conducta. Los servicios constan –según explicita el formulario- en que Tania practique una felación a 40.000 individuos seleccionados de entre los que rellenen el citado cuestionario. El NEE correrá con los gastos de desplazamiento de Tania, que viajará a diversos lugares del mundo donde citará, de forma agrupada, a sus contendientes. Es de suponer que irán alquilando polideportivos –por aquello de las duchas y del espacio- en las distintas ciudades y que allí la Derveaux llevará a cabo sus particulares maratones de sumellier de miembros. En ningún caso el “contacto” excederá de cinco minutos. No se admitirán excepciones a esta norma. O sea que aquel que no consiga rematar la faena en cinco minutos, allá se las componga luego, él solito, con sus propios medios. Queda también prohibido que los sujetos pasivos de la felación registren el “acto” en cualquier tipo de soporte, ya sea foto, vídeo o audio. Y si bien es comprensible lo de las fotos y lo del vídeo, que no es plan de que luego le restrieguen a la pobre Tania, toda la vida, sus locuras electorales, lo del audio no lo entiendo. ¿O es que acaso puede identificarse el sujeto activo de la felación a través de la grabación del sonido? ¿No tienen derecho los sujetos pasivos de la singular promesa electoral a guardar un recuerdo, ni que sea sonoro, del evento? En el apartado de “reglas de conducta”, los del NEE aperciben a los futuros chupeteados de lo siguiente: -Los “aplicantes” deben tener 18 años o más. Es de suponer que un guardia de seguridad solicitará el DNI o pasaporte a los interesados, no se les vaya a colar un menor y se metan en un lío. - Cada “beneficiario” tiene la obligación de usar preservativo, siendo responsabilidad del propio receptor proveerse del mismo. No hay que tildar de roñicas a los del NEE por obligar al chupeteado a que se traiga el condón de casa. Imagínense los problemas de logística y de intendencia que supondría el hecho de tener que acarrear con 40.000 preservativos -más otros cuantos de repuesto por si alguno saliese defectuoso- por esas carreteras y caminos que otrora fueran de Dios. -Los usuarios no tendrán ninguna otra forma de contacto físico. Vamos, que no pueden tocar a Tania, que dirá la señora que una cosa es practicarle felaciones a desconocidos y otra, muy distinta, que cualquiera le pueda ir metiendo mano así por las buenas. -Cualquier intento –ésta es buena- de influir en la profundidad de la inserción supondrá el inmediato cese del servicio. No me negarán que han sido cuidadosos e ilustrados a la hora de expresar algo tan sencillo como “el culo quieto en la silla y nada de moverse”. -Tania puede denegar un servicio por motivos de higiene. Que es otra manera de invitar a los asistentes a que acudan al encuentro convenientemente aseados y perfumados si no se quieren quedar con un palmo de… narices. ¿Cumplirá Tania su promesa electoral? Sinceramente un servidor espera que no. Quien les escribe quisiera creer que esa original manera de protestar contra las promesas electorales incumplidas no fuera sino eso. Otra promesa electoral incumplida que haya servido, además de para reportar al NEE generosos ingresos en publicidad de su web, que –dicho sea de paso- se ha convertido en una de las más visitadas del año, para retratar a los miles de sátiros que se hayan registrado en la web de Tania facilitando sus datos personales a cambio de la promesa de una churruspaíca de cinco minutos. De todas maneras, en el fondo, el proceder de Tania no difiere tanto del que emplean la mayoría de políticos. Ella da su palabra de que practicará 40.000 felaciones, o lo que es lo mismo, que promete que se va a pasar chupando –lo que ustedes ya saben- los próximos meses, mientras que los otros, los políticos de siempre, emplearán sus falacias para seguir, los próximos cuatro años, chupando del bote. Felaciones, falacias… ¿qué más da? El caso es chupar.
jueves, mayo 24, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario