jueves, mayo 24, 2007

Juan Urrutia, Champaña electoral

jueves 24 de mayo de 2007
Champaña electoral
Juan Urrutia
U NA mujer griega de setenta y seis años de edad resultó ilesa tras pasarle un tren por encima. Por lo visto cayó a las vías al paso del mismo y tuvo el reflejo de tumbarse entre los dos raíles. Este preámbulo viene a cuento porque voy a hablarles de la campaña electoral. No piensen mal, chiquillos, ni bien, que da jaqueca. No vean en mis palabras dobles de whisky ni intenciones ocultas. No hablo metafóricamente, tan sólo he comenzado de esta guisa Maria Luisa porque el tema principal es tan aburrido y soez que con algo tenía que dar al artículo cierto interés o ‘escremento’, como se decía en el Bilbao castizo cuando se quería referir uno a fundamento, sustancia o coles de Bruselas. Y qué puedo decirles yo de Bruselas... la capital de Bélgica, la cuna de los bombones de alcurnia, el lugar de Europa con más bombines por metro cuadrado y la patria de Poirot, famoso detective creado por una célebre enfermera cuyo nombre no escribo, no tecleo ni plasmo pues es tan conocido que irremediablemente caería en el tópico. El tópico es un lugar muy caluroso donde viven animales blancos a rayas negras que sólo comen lechuga y gatos siameses de trescientos kilos que se comen hasta las rayas de los primeros, y de los segundos, si me apuran. Normalmente, si me apuran en la barbería suelo sangrar pero no me importa, la intención es buena y tengo más sangre. A pesar de ello no son pocos los que se quejan y regüeldan en el fútbol. Ah, el fútbol. Considerado como dopaje en las vueltas ciclistas por el fervor que produce. Si se detecta fútbol en sangre a un ciclista le hacen terminar el tour sin sillín como castigo. ¿Qué es castigo? Castigo es la cola del supermercado después de las doce, ver la tele los fines de semana, salir del cine lloviendo, hacer el amor y al despertar descubrir que sólo era un sueño. Sueño. El sueño de Neil Armstrong era muy profundo pero eso no le impidió conquistar la luna. Valiente hazaña, tomar un satélite despoblado. Me gustaría saber si hubiera hecho lo mismo de estar habitada por criaturas verdes y caníbales. El descubridor del varano de Komodo, un británico cuyo nombre fue engullido por su descubrimiento junto al resto de su cuerpo, bigote incluído, ése si que era un valiente. Valiente es aquel que, de repente, mientras come unas albóndigas, se da cuenta de que sería incapaz de vivir sin su mujer y no hace nada por evitar perderla. Perder la partida en el bar, perder cinco euros, perder la liga y después el calcetín es todo uno. Uno solo no es capaz de mucho, pero si se une a otras personas puede formar un grupo fuertemente unido por los lazos de la amistad y los intereses comunes y entonces, sólo entonces, podrán correr erráticamente chillando y llorando asustados cual niño ante beso de tía con verruga. El caviar beruga ha sido, y es, uno de los más apreciados. Los seres humanos somos personas de paladar tan fino, de gustos tan exquisitos, de afición tan grande por los aromas y sabores más epicúreos que degustamos, satisfaciendo así un gran anhelo, cualquier cosa que salga de las tripas de un pez. Hasta aquí llegan mis reflexiones sobre la campaña electoral. Espero que les hayan servido para tener las cosas un poquito más claras durante el dichoso día de reflexión. La semana que viene, les anticipo, hablaré de la importancia de la producción agrícola española en el mercado europeo.

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