jueves 24 de mayo de 2007
Vistazo, Galicia liberal y O Desván
Blanca Sánchez de Haro
H ACE justo un año que mi marido, su hija (mi querida hijastra Loreto) y yo, hicimos equipaje allá en nuestras tierras castellanas y nos vinimos a vivir donde sopla la brisa del cantábrico. Es esta una preciosa y desconocida comarca de la costa de Lugo: A Mariña, que besa las orillas del mar desde Ribadeo hasta O Vicedo y se extiende por bellos parajes de bosques y ríos frescos y caudalosos hacia el interior, con hermosas tierras como las del legendario Mondoñedo o Lourenzá. Nosotros nos asentamos en Foz pero ya hemos recorrido cada rincón de la Mariña en agradables y enriquecedoras excursiones solos, o acompañados de los amigos que ya hemos hecho. Porque es fácil aquí en Galicia hacer amigos y pueblo en pocos meses, es muy fácil y muy gratificante. De tal forma ha sido, que aunque nuestra primera intención fuera venir aquí a disfrutar de un temprano y ansiado semiretiro y del “dolce far niente”, estas gentes y estos parajes se nos han metido tan dentro como dentro entra un caldito gallego una noche de viento y frío. Y hemos sucumbido, he de decir que mi esposo primero, a intengrarnos de pleno en la vida, costumbres, y haceres de esta comarca y de nuestros vecinos. Hemos aprendido a sementar patacas con ellos, a recorrer la costa para encontrar los mejores percebes, a comer unos buenos callos con garbanzos y a cocinarlos. A escuchar sus historias de gallegos errantes o de gallegos labriegos, hemos aprendido lo que hemos podido de su lengua, de su recio y desconfiado “carácter gallego” y de sus almas enormemente grandes. Y tanto y tanto aprender nos ha hecho unos castellano-gallegos de pro tan de Foz por dentro como de nuestra propia tierra. Y todo ha ido rodando. De nuestra intención de esconder el animal social que los dos, Nacho y yo, llevamos dentro (ya saben eso de Dios los cría y ellos se juntan), para relajarse de años de trabajo y transcurso de vida algo alejados del mundo, a dejarlo salir al encuentro de todo lo que tenemos alrededor, pasó poco tiempo. Es imposible no dejar volar al pájaro que todos llevamos dentro. Tuvimos que pasar aquí el primer invierno, cuando la pléyade de visitantes veraniegos nos dejó ver dónde y con quién estábamos. Ha sido un invierno íntimo y lluvioso. En el que hemos aprendido además a decir que vivimos en la casa que fue de “La Choncha”, y que nos juntamos a cenar los sábados con Los Reixa que son de los Reixa de Foz de toda la vida y de los Xoven de Viveiro. A comer los huevos recién puestos de las gallinas de los del London, las lechugas que nosotros mismos plantamos con la inestimable ayuda de nuestros vecinos. Que el pollo de corral es amarillo y se llama pito. Y que las patatas de Foz son las más ricas del mundo y ni se compran ni se venden como el cariño verdadero, se regalan si lo mereces y sino, te compras las francesas en el súper. Llegados a ese punto, nuestra participación en la vida de Foz y de la comarca de A Mariña fue viniendo sola. Nuestras inquietudes o necesidades ya eran las mismas que las de nuestra nueva gente y nuestra idea de pasar aquí los años atendiendo el jardín, leyendo un buen libro o visitando lugares y playas, se ha visto incrementada por innumerables actividades en las que hemos entrado gustosos y de cabeza. La última; la edición de un periódico impreso de reparto gratuito para toda la comarca y la ciudad de Lugo. La dirigen mi esposo Nacho y nuestros amigos Fernando y Antonio el número 0 salió a la calle hace un mes. La aceptación ha sido espectacularmente buena y no me resisto a contarlo. Nos financia la publicidad evidentemente, que haríamos sin ella, pero nos nutre las colaboraciones voluntarias. No es un noticiario, es un desván donde, como tienen por costumbre los gallegos, vamos guardando todo aquello que tenemos y nos parece valioso, que no tirará nunca un gallego nada que piense que en algún otro momento le pueda servir. El número 1 estará en la calle de nuevo a primero de mes, ya incrementamos el doble en número de páginas, el doble en historias contadas, artículos, participaciones artísticas, consultas, cartas, leyendas, diálogos…y en ganas de contar cosas. Quiero hacéroslo saber, e invitaros si queréis a ofrecerme el gran honor de unas líneas o una pequeña participación de mis compañeros de Vistazo. Es más fácil para mis compañeros Galicia Liberal, lo sé porque ellos pueden leernos, pero aunque sea más fácil no podéis imaginar como me llena de orgullo su participación mensual. A mí. que ya sabéis que me gusta contar cosas hasta debajo del agua, me gusta contar también en O Desván sobre la familia de Vistazo. Que tampoco está de más nunca hablar de dónde anda uno metido para que los demás lo sepan y abran las páginas de un impreso o piquen buscando un digital. Que escribimos para eso, ¿no? El domingo, leí el Editorial “2000 Ediciones”. ¡Qué barbaridad¡, no encontré la oportunidad de congratularme; lo hago ahora. De verdad me parece una barbaridad, se llega hasta eso con mucho esfuerzo, con mucha constancia y con saber hacer. Me siento un poco partícipe de ello aunque haya llegado tarde y mis participaciones sean escasas hasta el momento, pero me ha emocionado de igual forma. Un digital más que consagrado y un impreso que empieza, no he podido resistir la tentación de hacer las debidas presentaciones. Quizá nada tengan que ver fuera de mis sentimientos hacia uno y otro, pero es desde mis sentimientos donde encuentro los lugares para estar y para escribir. Y desde mis sentimientos donde aprovecharé ocasión cuando la tenga para hablar de cualquiera de los tres medios que me dan la oportunidad de participar de su quehacer diario para intentar que más y más gente los conozca y los haga suyos. Que los ojos de nuestros lectores son los que llegaron a la edición 2000 de Vistazo, al primer cumpleaños de Galicia Liberal la pasada semana y al Nº 1 de O Desván a primeros de mes.
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