domingo 13 de mayo de 2007
Campaña con abanico
Por VALENTÍ PUIG
No dan abasto las empresas de instalación de sistemas acondicionadores de aire en previsión de un verano de altas temperaturas pero, para la campaña electoral, la urgencia es de conducciones pararrayos. En apariencia, la confrontación comienza con mucho abanico, hasta el punto de que el PP despliega uno propio en sus mítines. Así se urdía antes lo indecible del amor: abrir y cerrar el abanico era una acusación de crueldad; tenerlo cerrado significaba «¿Me quieres?» y apoyarlo sobre la mejilla izquierda expresaba un «no». Para esta campaña, el delicado lenguaje del abanico no resulta: los partidos andan en busca de obuses urbanísticos y de emboscadas bursátiles, de rayos fulminantes. El que se ensimisme enviando mensajes con un abanico marfileño se queda en la cuneta.
Gruesa munición de encuestas, lanzallamas de ocultaciones a la CNMV, misiles extraviados con secreto bancario enroscado como cabeza nuclear: puntos álgidos de la charanga electoral mientras los votantes deciden lo que más les conviene el 27-M. Para los candidatos, no hay tiempo para reflexionar como en el ajedrez ni para agitar el abanico con juego de muñeca y guiños de seducción. Esa es una campaña con rayos y truenos. Los candidatos lo saben y ya han elegido modelo: uno es como Homer Simpson, el otro confía en el toque Winona Ryder, hay émulos de Nicole Kidman o de Tom Cruise, otros querrían ser DiCaprio, todos ganadores. Han declarado sus bienes ante notario pero en eso uno siempre se olvida la valiosa colección de abanicos o medio cortijo inundado por la marisma. «Nos observan», dice un abanico movido con la mano izquierda.
domingo, mayo 13, 2007
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