martes 15 de mayo de 2007
El humo de Sebastián
POR FERNANDO CORTÉS
Las razones -las de verdad, claro- por las que Zapatero designó a Miguel Sebastián como cabeza de lista del PSOE para las próximas municipales en Madrid sólo las conocen los dos implicados. Se han apuntado numerosas teorías y probablemente todas ellas tienen su parte de verdad. La más extendida es que se trata de un favor que el sufrido candidato inexistente le está haciendo al presidente del Gobierno, incapaz de encontrar a nadie lo bastante insensato como para medirse a Gallardón, un auténtico monstruo electoral, de los que dan miedo al más pintado. Como recompensa, Sebastián sustituiría a Pedro Solbes al frente de la cartera de Economía en la siguiente legislatura. Eso, claro, en el supuesto de que el PSOE gane las próximas elecciones generales, cuestión esta última que, por decirlo en términos técnicos, está todavía pendiente de confirmación.
Tampoco se puede descartar que Sebastián esté pagando una gracia ya recibida. Moverle la silla al presidente del segundo banco español, por una cuestión de fobia personal -y, encima, fallar-, no es algo que se pueda hacer así, por la cara, por mucho que uno sea el asesor económico del jefe del Ejecutivo. Hay que pagar el precio correspondiente.
Ante las revelaciones realizadas en los últimos días por Manuel Conthe, Sebastián lanza cortinas de humo y asegura que las motivaciones del ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores son políticas y que en breve le veremos en las filas del PP. Ya es conocer poco a Conthe, aunque también es posible que el candidato, metido de lleno en la campaña electoral, haya decidido adoptar el discurso faltón y de trazo grueso de compañeros de filas como José Blanco o Rafael Simancas. Hay modelos de candidato mucho más instructivos, incluso en el PSOE.
Mientras, el prestigio de las instituciones se deteriora a pasos agigantados, tal y como desmuestra el hecho de que la confusión creada ayer en torno a la participación del Bank of New York en Endesa fuese atribuida, así, de oficio, a la CNMV, pese a que su actuación, esta vez sí, fuera correcta.
Fernando
Cortés
lunes, mayo 14, 2007
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