martes 26 de junio de 2007
El PP calienta motores Pablo Sebastián
Se acerca el debate sobre el estado de la nación y aumentan las dudas sobre el posible adelanto de elecciones generales para el próximo otoño, y ello ha provocado una petición de Rajoy ante la dirección de su partido de cierre de filas para hacer frente a los acontecimientos que se avecinan, a la vez que se han tomado iniciativas políticas de cierto calado, como el recurso al Tribunal Constitucional contra la Ley de Igualdad, el paulatino regreso del PP al debate sobre el terrorismo y una crítica al Gobierno sobre su política de despliegue de tropas en el Líbano.
Sobre esta última cuestión tenemos que subrayar que los soldados muertos en Líbano eran demasiado jóvenes —uno de ellos de 19 años— como para estar desplegados en tan peligrosa misión, que Rajoy insiste en calificar de guerra, mientras el Gobierno habla de paz. Soldados demasiado jóvenes y varios de ellos voluntarios en busca de aventura y del sueldo especial que reciben por participar en estas misiones.
Asimismo se ha sabido que en el Líbano los vehículos del destacamento español no llevaban inhibidores de frecuencia, como al parecer llevan los vehículos desplazados en Afganistán (de un tiempo a esta parte), y lo que es peor, el ministro Alonso ha dicho que están a la espera de más entregas de la fábrica especializada, como si en el mercado internacional no hubiera este tipo de mecanismos que se utilizan hasta en coches privados para así prevenir atentados terroristas. Y cabe recordar ahora, por ejemplo, que las tropas de la brigada paracaidista que están en Líbano sustituyeron en su día a la infantería de Marina, entre otras cosas, con el argumento de que los vehículos de la Marina no tenían los famosos inhibidores, y por lo que se ve los del Ejército tampoco.
Y un país que presume ser la octava potencia del mundo no puede estar presente en conflictos ajenos donde tienen intereses las superpotencias, sobre todo si nuestro Ejército no está dotado como debiera, de ahí que es más necesario que nunca un aumento sensible del presupuesto militar, si se quiere seguir jugando a gran potencia. Y sobre todo no se puede enviar a una guerra, como ésta, a soldados con poca experiencia que son demasiado jóvenes, aunque quieran ser voluntarios y pertenezcan a un ejército profesional.
La Ley de Igualdad es otro disparate de este Gobierno que viola clara y directamente la letra y el espíritu de la Constitución, donde se afirma que todos los españoles son iguales al margen de su sexo. De manera que no se puede discriminar a nadie por su condición de hombre o mujer, ni siquiera para promocionar a las mujeres en la política o en el trabajo, porque eso va en contra de la libertad, discrimina positiva o negativamente, depende de cómo se mire —por ejemplo, se ha prohibido en las elecciones municipales una lista electoral integrada solo por mujeres—, a la vez que niega otros artículos de la Constitución sobre la idoneidad de las personas para los cargos públicos, como afecta a la libertad de empresa. O sea, el feminismo oportunista de Zapatero no tiene nada que ver con la igualdad de derechos y oportunidades de la mujer, que se debe promover pero no obligar por ley, como lo obliga en muchos casos anacrónicos la citada ley.
En cuanto al debate sobre el terrorismo, Rajoy pidió ayer a Zapatero que se comprometa a no reabrir la negociación con ETA, y ello supone el regreso del líder del PP a esta cuestión en vísperas del posible acuerdo del PSOE con Nafarroa Bai en Navarra. Lo que abre un nuevo horizonte de cara a la constitución de un organismo de coordinación entre Navarra y País Vasco como lo pretende ETA, con lo que la vuelta a las negociaciones nadie las puede descartar, conociendo como se conoce el empeño del presidente por el llamado proceso de paz. Sobre todo porque con este acuerdo puede que Zapatero pretenda una prórroga del alto el fuego de aquí a las elecciones generales que, en ese caso, se podrían adelantar.
El PP lo sabe y por ello toma posiciones, que serán más explícitas durante el próximo debate sobre el estado de la nación que se celebrará los días 3, 4 y 5 del mes de julio. Un debate que, sin duda, influirá en la posible decisión de Zapatero sobre el adelanto, o no, del calendario electoral.
martes, junio 26, 2007
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