sabado 23 de junio de 2007
Matas, una retirada inoportuna
A la vista de los resultados electorales del 27-M, la decisión de Jaume Matas de abandonar la vida política y, por tanto, la presidencia del Partido Popular en Baleares no sólo resulta injustificada, sino inoportuna, ya que deja a su partido sin liderazgo claro para afrontar la transición desde el poder a la oposición, por mucho que los populares cuenten en las islas con nombres capaces de tomar el relevo. Matas ganó las elecciones autonómicas de forma rotunda, con más del 46 por ciento de los votos, a gran distancia del Partido Socialista y de toda una constelación de grupúsculos que ha vuelto a pactar una coalición negativa de intereses, forjada sólo por su deseo de echar al PP del poder. Matas se quedó a un escaño para repetir mayoría absoluta -no tanto por falta de votos, sino por la desequilibrada asignación de diputados a cada isla-, pero la posibilidad de perderla estaba asumida por la dirección popular desde mucho antes de que se celebraran las elecciones. Sabían que la reedición del gobierno presidido por Matas dependía de un solo diputado y que éste, a su vez, dependería de un resto de muy pocos votos. Por tanto, Matas no puede basar su abandono en un fracaso inesperado o, menos aún, en una debacle electoral que no se ha producido, como la que ha llevado al retiro político -total o parcial- a otros verdaderos perdedores, como es el caso de Miguel Sebastián, ex candidato a la alcaldía de Madrid y concejal «no nato» de su Ayuntamiento. Es más, con su abandono ha dado motivos para que la opinión pública transforme su victoria electoral en una derrota aparente, de manera que lo que no consiguió el socialista Antich en las urnas se lo ha dado Matas al decidir su retirada política de esta manera y en este momento. Más aún si la razón oficial es el pacto de los socialistas con Unión Mallorquina -partido al que el PP balear lanzó durísimos ataques, con apoyo mediático incluido, en vísperas de las elecciones- y que ahora parece haberse tomado la revancha con una subasta dudosamente ética de cargos y cuotas de poder. Será difícil para el PP seguir diciendo que en Baleares merecía continuar gobernando -y ciertamente así era-, si su candidato ha interiorizado el resultado electoral en términos tan derrotistas.
También se trata de una decisión inconveniente para los intereses de su partido, tanto a nivel autonómico como nacional. Jaume Matas tiene derecho, por supuesto, a dar a su vida personal el rumbo que crea adecuado y por los motivos que considere pertinentes, pero también tenía el deber de ajustar sus decisiones personales a las necesidades del partido que preside y a la confianza que le dio la mayoría de los electores baleares. El mandato democrático también cuenta cuando no se logra gobernar, y Matas tenía tarea por delante. El PP tiene en esta comunidad autónoma una sólida posición institucional y social, tanta que el nuevo gobierno multipartidario no se corresponde con ninguna voluntad ciudadana de cambio político y nace sin el respaldo general de la opinión pública. Por estas razones, tomada la decisión de abandonar la política, Matas debió tener en cuenta que su partido se enfrenta ahora a una reubicación muy compleja, forzada por la pérdida del gobierno autonómico y de importantes ayuntamientos, como el de Palma de Mallorca. Este era el momento de la cohesión y del liderazgo, porque, además, es previsible que esta legislatura en Baleares tenga sobresaltos, debido a la disparidad de opciones ideológicas reagrupadas al reclamo del poder. Las tensiones por el ejercicio del gobierno no tardarán en aflorar y será entonces cuando el PP balear habrá de estar atento a los nuevos escenarios.
Jaume Matas se ha precipitado. Además, ha instalado en su partido una crisis que era perfectamente evitable, anotando un pasivo gravoso al saldo electoral obtenido por Rajoy el 27-M. La cúpula del PP estaba muy tranquila viendo cómo las grietas provocadas por el resultado electoral sólo aparecían en las sedes socialistas. A pocos meses de unas elecciones generales, al Partido Popular no le rendirán ningún beneficio desmarques intempestivos como el protagonizado por Jaume Matas
sábado, junio 23, 2007
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