sábado, junio 23, 2007

Maniobras del PSOE en Estrasburgo

sabado 23 de junio de 20007
Maniobras del PSOE en Estrasburgo
VÍCTIMA de su indefinición institucional, el Parlamento europeo sorprende de vez en cuando con debates y resoluciones ajenos a su ámbito de competencias. En lugar de buscar algún protagonismo -aunque sea mínimo- en las grandes decisiones que tiene pendientes la UE, algunos europarlamentarios se empeñan en convertir la Cámara de Estrasburgo en un duplicado de los parlamentos nacionales, e incluso de los regionales. El carácter supranacional de la eurocámara sale mal parado cuando se presta a maniobras de tono localista. Este es el caso del informe que denuncia «abusos urbanísticos» en algunas regiones españolas, cuidadosamente seleccionadas por el Grupo Socialista para aparentar que la culpa de todo la tiene el PP. Por 327 votos a favor, 222 en contra y 35 abstenciones, el Europarlamento condena determinadas actuaciones en la Comunidad Valenciana, en Murcia y en Madrid, así como en Almería, pero se olvida de casos emblemáticos como Marbella o Seseña, tal vez porque se sitúan en autonomías donde gobierna desde hace años el PSOE. El texto es consecuencia de una visita fugaz de los ponentes a las zonas afectadas, en las que, debidamente aleccionados, les dio tiempo a comprobar al parecer que existen planes urbanísticos ilegales, violaciones del derecho de propiedad y poderes excesivos de los agentes urbanísticos. Los europarlamentarios llegan a conclusiones rotundas que distan mucho de estar avaladas por los jueces o los parlamentos de las regiones afectadas. Son imputaciones, muy graves, que una institución seria no puede realizar a la ligera y en el marco de un conjunto de iniciativas de carácter variopinto.
Como es notorio, todo obedece a una maniobra del PSOE, avalada por sus homólogos europeos, cuyo objetivo es hacer política, no ya nacional, sino estrictamente local, con el altavoz que otorga Estrasburgo. El destino de los viajeros no era casual, y es evidente que actuaron bajo la influencia de intereses partidistas. No es la primera vez, porque ya ocurrió algo similar con la visita de otros colegas suyos a las obras de la M-30. Si el Parlamento europeo se convierte en una cámara de eco de cuestiones de índole interna, incluso de escala municipal, pierde toda su autoridad moral. De hecho, los viajes y las denuncias no han hecho mella en la decisión de los ciudadanos, como bien demuestra el resultado electoral en las comunidades afectadas por el informe. El PSOE debería buscar fórmulas más eficaces de cara a los electores sin involucrar a instituciones que no tienen nada que ver. El europeísmo que tanto proclama Rodríguez Zapatero se demuestra haciendo lo posible por reforzar el prestigio de los europarlamentarios, y no tapando las propias miserias para desviar la atención hacia los demás.

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