lunes, junio 25, 2007

Luis Pousa, Un valor de precision

martes 26 de junio de 2007
LUIS POUSA
CELTAS SIN FILTRO
Un valor de previsión
No es cosa nueva, Galicia concentra su población en torno al eje atlántico y a las ciudades del interior, Lugo y Ourense. El resto es espacio con muy poca presencia humana, algunos mayores y apenas unos cuantos niños. La geografía humana se achica cada vez más y el territorio se hace grande por comparación, asilvestrándose, deteriorándose por el no uso y el mal uso de sus riquezas naturales. Aunque, justo es reconocerlo, haya algunas alternativas puntuales que muestran las enormes posibilidades que atesora esa cartografía olvidada y, reconozcámoslo, en parte también menospreciada por la civilización desarrollista.
Pero las concepciones están cambiando, aunque aquí con mayor lentitud que en otra partes debido a la falta de perspectiva con la que históricamente se han afrontado algunas reformas. Muchas de las decisiones que se han tomado en los últimos treinta años y, ¡ojo! de las que no se han tomado, han sido producto de la desinformación o de una pésima información, así como de la falta de un bagaje cultural y de un bagaje de conocimiento capaces de manejar más variables de las que acoge el pensamiento único.
Algo tuvo que ver en el atraso la falta de masa crítica y la instalación de la creencia de que la realidad era determinista y previsible. Esa mentalidad persistió incluso frente a la evidencia científica, puesta de manifiesto por la física cuántica, de que la imprevisibilidad forma parte de la naturaleza de la realidad a pequeña escala. La imprevisibilidad, el caos, vino a demostrar que la asociación de pequeñas incertidumbres forma largas cadenas causales que terminan creando una enorme imprevisión a gran escala.
Al ignorar que el comportamiento caótico está en la forma de ser de las cosas, se ignora asimismo que aunque los cambios puedan producirse según leyes deterministas exactas -véase, por ejemplo, lo que pasó con el sector primario en Galicia- el problema es conseguir saber el punto de partida del cambio con la precisión suficiente para prever con exactitud su comportamiento futuro.
A lo que hay que añadir otro tipo de dificultad, saber cómo funciona una cosa no garantiza saber qué ocurrirá cuando ésta se combina con otras formando un sistema mayor. Quizá estas consideraciones expliquen por qué buena parte de los voluminosos estudios sobre la Galicia del futuro a quince o veinte años son ya papel mojado.
Si se quiere trabajar con el futuro, sobre todo pretendiendo abordar cuestiones tan complejas e importantes como el reequilibrio territorial del país, la escala estratégica 2007-2010 y el volumen de recursos consignados, 2.670 millones de euros, resultarán insuficientes para consumar tan ingente tarea, y la Xunta deberá ir más allá. Pues la importancia estratégica de un proyecto de esa naturaleza está determinada por las personas que viven actualmente y porque afecta a la vida de sus hijos y nietos. Esa es la escala adecuada si lo que se pretende es transmitirle una Galicia territorialmente equilibrada a los herederos.
Dada la aceleración de las transformaciones que trae consigo el siglo XXI, es social y políticamente responsable contemplar el futuro del territorio gallego a esa escala. Más adecuada para que la voluntad política y la creatividad puedan alcanzar un valor de previsión para el capítulo siguiente.

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