jueves, junio 07, 2007

Juan Bas, Caros juguetes

jueves 7 de junio de 2007
Caros juguetes
j.bas@diario-elcorreo.com JUAN BAS

Acaba de celebrarse -quienes lo celebren- el Día de las Fuerzas Armadas. Desfile militar en León -decía una lugareña en el Telediario: «Está bien que nos echen estas cosas porque León está un poco apartado»-: mucho 'tachunda', estética castrense, ambiente patriótico, ardor guerrero y la bragada Legión -su fundador, el despiezado Millán Astray, es uno de mis psicópatas 'freaks' favoritos- como siempre, con la cabra y a toda pastilla, lo cual, más que marcial, resulta propio de las aceleradas comedias mudas de Mack Sennett que se hacían a golpe de cocaína.Qué trasnochados me resultan los iconos y ritualismos de los ejércitos en pleno siglo XXI. Tanto como los de la Iglesia católica o las monarquías. Las paradas de soldados con sus gallardetes, uniformes, saludos y movimientos de instrucción no puedo evitar verlas como un juego grande y caro de adultos que no han dejado de ser niños. Por lo menos, ahora sólo juegan los que quieren. Hace ya cinco años que se derogó aquel humillante y larguísimo atropello al ciudadano que era el servicio militar obligatorio. Formando parte del vistoso espectáculo de la celebración, los militares, como los niños que salen el día de Reyes a la calle para enseñar los juguetes nuevos, han mostrado las nuevas quincallas que les han comprado para tenerlos apaciguados y contentos. Quizá fue un error político de Azaña durante la Segunda República recortar demasiado los juguetes de aquellos militares rastacueros y africanistas cuya pataleta fue un golpe de Estado.En León se han presentado unos aviones espía que se fabrican en Albacete y no necesitan piloto. Pero las estrellas del desfile han sido los nuevos helicópteros Tigre que, según explicaban, son para «llegar, disparar y marchar», «sus únicas limitaciones son las del piloto», sustituyen a los modelos ya anticuados -¿anticuado sólo porque sale algo nuevo? Fundamento estratégico de la sociedad de consumo- y reforzarán la seguridad de nuestras tropas en Afganistán. ¿No las reforzaría más y saldría más barato simplemente que se volvieran? Y es que los virgueros helicópteros Tigre no cuestan más que 1.350 millones de euros.En materia de mantener un ejército y los consiguientes gastos en armamento sí que entran todos por el aro y da más o menos lo mismo que tengamos un gobierno socialista o de extrema derecha. Aunque al menos Zapatero cumplió su promesa de sacar a las tropas españolas de Irak. Con el PP en el poder allí estarían todavía, en aquella vergozosa masacre continuada.Cómo me gusta Costa Rica. Desde luego por su vegetación de jardín tropical, por sus aguas color turquesa y por sus aves multicolores. Pero sobre todo porque no tiene ejército.

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