martes, junio 26, 2007

Cristina Palomares, Mudanza en Downing Street

martes 26 de junio de 2007
Mudanza en Downing Street
Por Cristina Palomares
El nuevo inquilino que ocupará mañana el número 10 de Downing Street vive una puerta más arriba, en el número 11. Tras una década en el Ejecutivo el hasta ahora todopoderoso ministro de Finanzas, Gordon Brown, llega a lo más alto de la política británica con un paquete de medidas bajo el brazo con las que intentará ganar una vez más la confianza del electorado. La tarea no es fácil. Brown no es un tipo que caiga bien. Es hosco, reservado y autoritario. Brown no es Blair. Pero curiosamente esos mismos rasgos parece que le están ayudando a crear una imagen de político de peso en contraste con el «político-actor» que algunos ven en su predecesor.
Las prioridades del nuevo Gobierno Brown parecen centrase en la política doméstica. La dedicación casi absoluta de Blair a la política exterior estos años atrás se ha dejado sentir duramente en casa. La confianza en el Gobierno laborista se ha deteriorado considerablemente y los ciudadanos no esperan un cambio radical con el nuevo primer ministro. Sin embargo Brown llega con la lección aprendida y presenta un laborismo «renovado» cuyo lema son los valores de la compasión y de la vida familiar. Según él mismo ha declarado su pasión es la educación, su prioridad inmediata la sanidad y los nuevos retos para su gobierno incluyen la creación de viviendas asequibles y de comunidades seguras y sostenibles. Brown promete escuchar a los ciudadanos y trabajar en base a sus necesidades. También planteará una reforma de la Constitución.
Como aperitivo de su laborismo «renovado», anunció su decisión de formar un gobierno «de talentos», o a la Sarkozy, ofreciendo puestos de responsabilidad a gente de valía aunque no sean laboristas. Esta semana pasada Brown ofrecía el ministerio para Irlanda del Norte a Paddy Ashdown, el antiguo líder de los liberal-demócratas. Ashdown no aceptó.
Aunque su política exterior está por ver, su visión de la escena internacional se adivina algo diferente de la de Blair. Brown ha anunciado que aunque cumplirá los compromisos internacionales que tiene el Reino Unido, no se quiere centrar solo en la «fuerza militar» sino en ganar «corazones y mentes».
Brown tiene hasta 2010 para convencer al electorado de que además de canciller puede también ejercer de estadista. Según Michael Portillo, el error de los conservadores ha sido creer que Blair era invencible. Su error sería ahora creer que Brown es fácil de ganar.

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